#9 ARTE Antonio Lobo Antunes Si alguien oye hablar de literatura portuguesa quizás el primer nombre que le venga a la mente sea el de José Saramago; de la misma forma que para Colombia el lector promedio piensa de inmediato en García Márquez. Pero así como al autor de Cien años de soledad hay quienes oponen otros autores, como Fernando Vallejo; de la misma manera, al nombre de José Saramago hay que oponerle el nombre de otro gigante de las letras portuguesas: António Lobo Antunes. Escritores que, por cierto, nunca se tuvieron afecto.

He leído parte de la obra de ambos autores y debo confesar mi favoritismo por la obra de Lobo Antunes. Pero si mi primer encuentro con este autor hubiera sido con una de sus novelas del período “maduro” de su creación, muy probablemente habría abandonado la lectura. La obra de este escritor hay que leerla, al menos en mi opinión, en el orden cronológico en que fueron publicados sus libros. Desde luego, esto no lo sabía cuando empecé a leerlo. Fue sólo una feliz coincidencia haber comenzado con Memoria de elefante, la primera de sus novelas.

¿Y por qué es aconsejable, según mi experiencia, leerlo en este orden? Porque la obra de Lobo Antunes es compleja, y su lectura requiere paciencia. Pertenece a este tipo de escritores que exigen mucho del lector; pero eso sí: Quien acepte la propuesta del escritor, y decida seguirlo rigurosamente, tiene garantizada la recompensa: Una obra que deslumbra por la belleza e intensidad de su prosa. Y esto se cumple desde la primera de sus novelas. No hay en este escritor, una novela “primeriza”, una novela que debamos ver con condescendencia y como parte de la evolución propia de un novelista.

Memoria de elefante tiene una prosa increíblemente estilizada y, lo que es más sorprendente aún, no se queda en el brillo de la escritura si no que ahonda con fuerza expresiva inusitada en las profundidades del alma humana (tal es el empeño en Lobo Antunes por acercarse a la perfección expresiva, que solamente el primer capítulo de esta novela le llevó más de un año, pues constantemente corregía, buscando la pureza en la expresión) #9 ARTE Memoria de Elefante tapa del libro

La puesta en escena para esta hermosa ópera prima es la historia de un médico que trabaja en un hospital psiquiátrico y se encuentra en plena crisis, pues recién se ha separado de su mujer. Y así, con un argumento sencillo, Lobo Antunes nos sorprende. Nos conmueve. Nos emociona. Nos entusiasma.
Por eso cuando el propio Lobo Antunes confiesa que esta, su primera novela, es imperfecta por tratarse de un trabajo primerizo, pienso dos cosas: 1.- Es una boutade del escritor, y se “hace el tonto” respecto a esta novela (Borges era un maestro en este tipo de cosas, decía:”olvídense de mí, hay otros mejores que yo” y ni él mismo se lo creía) o 2.- Tiene un ego tan grande que es como si dijera: Memoria de elefante fue un calentamiento, un simple encender el motor narrativo para lo que vendrá después.

Si bien las obras posteriores de Lobo Antunes destacan por su complejidad de voces poliédricas, por su complejidad narrativa, eso no significa, ni mucho menos, que Memoria de elefante sea una novela menor. O imperfecta. En cualquier caso, el valor de la prosa de este portugués, candidato al Nobel desde hace varios años, sólo puede ser comparada con la prosa de otro gigante: Vladimir Nabokov.

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