La semana pasada, jueves santo, nos dejó Gabriel García Márquez. Se ha escrito tanto de él, y de su obra, que todo lo que uno tenga que decir es llover sobre mojado. Sus restos fueron incinerados y se le rindió honores en el Palacio de Bellas Artes de México. Resultó muy emotivo que su funeral estuviera lleno de flores amarillas y mariposas amarillas, dos imágenes tan significativas en su novela mayor. Yo en lo personal, cuando oigo su nombre, pienso principalmente, y casi exclusivamente, en Cien años de Soledad. De la misma manera que Joyce es Ulises. O Marcel Proust En busca del tiempo perdido. O Víctor Hugo Los Miserables. O Flaubert Madame Bovary.

Hay quienes dicen que El amor en los tiempos del cólera es incluso superior. Es una gran novela, en donde GGM nos deletita con su prosa, que siempre resulta exquisita, pero que dejen de joder: Cien años de soledad es su obra mayor. Punto. Si uno hace un repaso en la historia de la literatura española de los últimos 400 años, hallará que Cien años es, después de El Quijote, la novela más grande de nuestra lengua. Un verdadero prodigio que tiene un mérito que hasta ahora sólo estaba en manos del Quijote: Arraigar y formar parte de la cultura popular española. Cien años ya es parte de la cultura popular de nuestros pueblos.

Alguien me dirá que el mito de Don Juan también forma parte de la tradición popular. Cierto, pero forma parte el personaje, no alguna de las obras literarias que lo han recreado a lo largo de los siglos. Casi no hay quien no haya leído la novela del Gabo. No es extraño encontrar personas que, sin tener un interés especial por la literatura, hayan leído varias veces Cien años. Esta novela entusiasma desde el lector común hasta la crítica especializada.

La historia de la familia Buendía estuvo diecisiete años en la cabeza de GGM. Tres lustros con Úrsula, Remedios, los arcadios, aurelianos, y tantos más, creciendo, tomando forma. Sobrecoge pensar que bastaron sólo dieciocho meses para darle forma a todos y convertirlos en la novela que conocemos. Comienzo hipnotizante: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.” El tipo de comienzos que sólo tienen las novelas mayores: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.” El comienzo de Cien años, probablemente sea el más célebre de toda la novela del siglo XX (Aunque algunos dirán que el más célebre sea, tal vez, el de La metamorfosis de Kafka: “Al despertar Gregorio Sampsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.”)

GGM, como sabemos, siempre fue un entusiasta del vallenato. No recuerdo si fue en una entrevista o en Vivir para contarla, que GGM dijo que Cien años de soledad es un vallenato de 350 páginas. Cuando leí esto, recuerdo que sonreí y moví la cabeza,sorprendido. Fue un golpe para mi orgullo de fan de Cien años, porque resulta que esa música no es santo de mi devoción… Pero queridísimo Gabo, has de saber una cosa: Si Cien años de soledad es un vallenato, pues enhorabuena, que siga sonando desde aquí hasta la eternidad.

Misterioso puñetazo

Todos conocen el episodio de la enemistad entre Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Se conocieron en Caracas en 1967, cuando el escritor peruano vino a recoger el Premio Rómulo Gallegos. Desde entonces comenzó una amistad llena de elogios mutuos. Pero el fin de la amistad llegaría en 1976, 12 de marzo, México. La elite de la intelectualidad latinoamericana se había reunido para ver la película Sobreviviente en los Andes. Al terminar la película, GGM se acercó a MVLL para saludarlo, ya que no lo veía desde hacía meses, pero el escritor peruano lo recibió con un puñetazo en el ojo, que lo dejó en el suelo. La enemistad duraría para toda la vida. Nunca ha quedado claro el porqué. Algunas versiones cuentan que GGM aconsejó a Patricia que se divorciara de MVLL luego de que este sostuviera un romance con una modelo sueca. Otra versión dice que GGM estaba procurando un acercamiento mayor con Patricia, y por eso MVLL estalló en celos. GGM nunca se refirió al caso. MVLL tampoco. El Nobel peruano dice que conocer el porqué es tarea de los biógrafos. Habrá que esperar, entonces, a que se desentrañe el misterio.

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