Pese al título, La conquista de la felicidad no es un libro de autoayuda, ni ha sido escrito por algún gurú de la motivación. Es un libro escrito por el filósofo inglés Bertrand Russell. De este filósofo podemos decir como el adagio latino, nada humano le fue ajeno. No sólo escribió libros completamente abstrusos, francamente imposibles de entender, sino que se dedicó a escribir sobre temas prácticos, que conciernen a la vida de las personas. Por ejemplo, escribió sobre las religiones, sobre el matrimonio, el voto femenino, el tema racial, etc.

Otro de los temas que no le fue indiferente fue el de la felicidad humana. Es interesante que haya dedicado tiempo a este tema, puesto que los filósofos casi siempre tienen una concepción pesimista sobre la vida. Pero Russell apostó a que la felicidad sí es posible, y que sólo basta realizar un esfuerzo bien dirigido para alcanzarla. Russell rechaza que la felicidad sea una promesa vana de la sociedad de consumo, un espejismo.

LaConquistadelaFelicidad

¿Qué hace desdichada a la gente?

Russell no desconoce que algunas de las causas para ser desdichado escapan a la voluntad personal: Guerras, dictaduras, enfermedades, etc., por eso este libro va dirigido a las cosas que una persona, individualmente, puede hacer para lograr ser feliz. Russell centra su atención en las personas que no se encuentran sometidas a una causa externa de sufrimiento extremo. Da por sentado que el lector de este libro cuenta con ingresos suficientes para asegurarse techo y comida, y salud suficiente para realizar actividades normales.

Sin embargo, conviene aclarar algo: Russell se ocupó, y mucho, de buscar fórmulas para suprimir las causas externas de la infelicidad humana: Las guerras, las dictaduras. Y propuso la creación de un Estado Mundial, pero ese es un tema ajeno al que aquí nos ocupa. El objetivo de Russell en este libro es sugerir una cura para la infelicidad cotidiana normal que padecen las personas. El libro se divide en dos partes: Causas de la infelicidad y causas de la felicidad.

Causas de la infelicidad

Competencia. Russell cuestiona el sentido que se da a la expresión “lucha por la vida”. Se la interpreta como lucha por el éxito. La lucha por la vida no es conseguir el pan de cada día, es lograr eclipsar a sus vecinos. El problema está en darle al éxito competitivo la principal fuente de felicidad. Para Russell el éxito es un ingrediente de la felicidad, pero es algo que sale muy caro cuando se sacrifican todos los demás ingredientes. Russell no niega, desde luego, que la sensación de éxito haga más fácil disfrutar de la vida. Tampoco niega que el dinero sea capaz de aumentar la felicidad (y leyendo este capítulo, recuerdo una frase de María Félix: El dinero no da la felicidad, ah, pero cómo calma los nervios… la verdad es que sólo un yogui aislado en las montañas del Himalaya puede prescindir del dinero, muy ocupado en alcanzar el samadhi)

Para Russell lo deseable del dinero, lo que hay que esperar de él, es que procura tiempo libre y seguridad. Pero con la filosofía de la competencia el hombre promedio lo que quiere del dinero es la ostentación, el esplendor y el eclipsamiento de los que hasta ahora han sido sus iguales.

Russell asegura que cuando el éxito es el único objetivo en la vida el resultado es que la persona no sabrá qué hacer con su tiempo y sobrevendrá el aburrimiento, esa plaga que atenta como pocas contra la felicidad. Concebir la vida como una contienda, donde sólo el vencedor merece respeto, conlleva un cultivo de la voluntad a expensas de los sentidos y el intelecto (dos facultades que también procuran formas de felicidad) La competencia, considerada como una de las cosas más importantes de la vida, puede acabar, a la larga, en fatiga nerviosa. Y como esta filosofía de la competencia también se ha trasladado al ámbito del tiempo libre, esto complica aún más las cosas. El tiempo libre, tranquilo y restaurador de los nervios, termina por convertirse en algo aburrido.
(Continuará…)

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