Luis Sojo, en entrevista para El Semanario

“No soy hombre de chismes. Soy claro y drástico cuando digo algo. A lo mejor por eso la gente me tiene arrechera”, se define Luis Sojo. El ex mánager de los Navegantes del Magallanes y de Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol niega que un motín de jugadores le arrebatara el timón cuando ya había atracado a la nave en playoffs. “Si hubo un motín sería en la cárcel Modelo, porque yo no lo vi”, ironiza, para luego deplorar la cobardía de algunos “peloteritos” que nunca entraron a quejarse a su oficina de puertas abiertas a perpetuidad.

Habla Sojo desde el Búnker caraqueño de Guaros de Lara, el equipo de baloncesto del que es accionista. Ha pasado mes y medio desde su abrupta salida del Magallanes y aún mantiene en secreto sumarial los detalles de lo sucedido la noche del 28 de diciembre de 2013, luego de ese 15-3 que el Caracas le infligió a Magallanes. Sí ofrece, no obstante, algunas pistas. En conversación con EL SEMANARIO admite que hubo roces con la directiva y con algunos de sus dirigidos, pero no todos, ni muchos. Ni siquiera varios.

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¿Qué pasó? Porque no es normal que el mánager de un equipo ya clasificado a los playoffs deje el cargo.

-Hubo enfrentamientos, pero no con los peloteros

¿Con la directiva?

-Sí

¿Por qué?

-Cuestiones. Es que no puedo dar detalles. No los di anteriormente y no los voy a dar ahora. Ellos tomaron la decisión y yo entendí. Lo conversamos y quizás era lo mejor para el equipo, porque ya estaba clasificado. Y si llevábamos el descontento al round robin tal vez el club no hubiera respondido. Decidieron irse por una cara fresca. No hubo ofensas, sino enfrentamientos por la situación del equipo, ya que habíamos perdido cinco juegos. Todo el mundo quedó sorprendido, aunque yo le dije a mi familia que a lo mejor no debía seguir en el round robin. Estaba preparado. Luego de ese juego con Caracas hubo cosas que no cuadraron de parte y parte. No comenté nada porque no me pareció necesario. Si hubiera sido que uno o dos directivos, o un pelotero, tuvieron mala actitud, lo habría dicho. Soy hombre de decir las cosas, me ha caracterizado por eso. No fue nada del otro mundo. Pero llevar eso al round robin no era lo mejor. Quedamos en buenos términos y creo que Sojo y Magallanes dejan la puerta abierta. Yo estoy agradecido con esa gente, pues es una organización A-1.

Pero tiene que haber pasado algo extraordinario para que se llegara a eso.

-Esta es mi versión. Puedes preguntarle a ellos. Hubo preguntas y respuestas y tal vez no fueron las respuestas que ellos querían escuchar en ese momento. No hubo enfrentamiento verbal. Pero bueno… La gente todavía se hace preguntas y yo les digo: me botaron por malo.

Se ha escuchado mil cosas. Que hubo molestia de Sojo porque le dieron permiso a un montón de peloteros para una serie en Puerto La Cruz y no había quién quechara. Que hubo un motín de jugadores contra usted.

-Eso siempre pasa

Peloteros específicos, como Eliézer Alfonzo, encabezaron ese motín

-Te digo honestamente: la puerta de mi oficina siempre estaba abierta. Si tienes algo que decir, ven y me lo dices a mí y siempre tendré una respuesta. Si es así como dices, pienso que fue una cobardía por parte de esos peloteros, porque nunca fueron sinceros y nunca me preguntaron: ‘¿por qué no me estás poniendo a jugar?’. Yo eso no lo viví. Si crearon un motín lo harían en la Modelo, que es una cárcel que ya no existe. A mí ningún pelotero -bueno, yo no les digo peloteros, sino peloteritos- me va a cantar el Alma Llanera con una letra diferente porque yo jugué pelota, y fueron 21 años. Yo sé cómo actúa el pelotero en esa circunstancia. ¿Qué te puedo decir de los peloteros? Que siempre jugaron 100% para mí, así estuvieran molestos. Al menos eso fue lo que percibí. Porque si ves que un pelotero no está jugando duro, eso está facilito: papá, siéntese aquí al lado, que no juega más. Y nunca hice eso. Yo no vi nada de eso. Si un pelotero tiene algo en contra de ti y no te lo dice, me parece mal, porque debe haber una comunicación. Si se fueron a la oficina (la gerencia), y la oficina apoyó eso, pues es otra cosa. Si tienes un pelotero al que has puesto en cincuenta juegos y le das un día libre para tenerlo listo en el round robin, y el pelotero se arrecha, ese tipo está loco. Cuando lo que estás es protegiéndolo.
Yo vi las declaraciones de Eliézer Alfonzo de que estaba molesto porque no lo ponían en la final y me pareció muy gracioso y muy antiprofesional. Porque estás ganando un campeonato ¿Es que no fuiste parte del equipo? Lo que pasa es que el pelotero aquí se mojonea y cuando gana un status se queda ahí, pero la realidad es la que está en el terreno de juego, en los números, sencillo. Eso no pasa en ninguna parte del mundo. Es cuestión de profesionalismo y ética.

¿Los peloteros no han adquirido demasiado poder en Venezuela?

Claro. Hay que jalarles para que jueguen. Y pasan cosas que los dueños no deberían de permitir. Porque este es mi equipo, y si no te gusta, agarra tu rumbo. Ese es Luis Sojo. Y mientras eso siga así van a pasar cosas muy feas. Hay algunos peloteros que no respetan su profesión porque creen tener un pequeño podercito y ya creemos que podemos hacer lo que nos da la gana. Y eso no es así.

Eso lo han propiciado los propios dueños

-Bueno, yo no puedo hablar mal de los dueños porque son los que me contratan, jajajajajajaja. Cuando sea dueño, dentro de veinte años, hablamos. Te aseguro que conmigo no va a ser así.

¿En su época de jugador ya tenía ese poder?

-Tenía poder cuando un pelotero no quería jugar, para apoyar a mi mánager, porque nosotros éramos los protagonistas. Y cuando veía a un pelotero quejarse por X o por Y me le acercaba y le decía: chamo, ¿pero por qué? Y yo le sacaba el porqué y me encargaba de que eso no llegara al mánager, porque el mánager está pensando en muchas cosas. O decía que un importado no estaba funcionando y que trajéramos a otro, pues conocía a uno que quería venir. Pero hasta ahí.

Pero eso es influencia, no poder. Poder es llegar a las siete de la noche y que no pase nada porque yo soy Luis Sojo.

-Entonces no tenía poder. Bueno, llegaba tarde en muchas ocasiones, pero tenían que bailar pegado conmigo en el terreno de juego. Y Domingo Carrasquel no se la calaba. Llegaba tarde y no me ponía a jugar. Ahora llaman al cuidacuartos y mandan a decir con él que van a llegar tarde. Y encima los tienes que aplaudir.

¿Usted sería un dueño al estilo de los Tigres, que respaldan plenamente a su mánager aunque a los peloteros no les guste?

-Sencillito, así mismo. No voy a contratar a alguien para que sea pisoteado por un grupo de peloteros. El apoyo debe ser incondicional. Y te digo una cosa: muchas veces, la directiva del Magallanes me lo dijo: apoyo incondicional.

¿Y se lo dieron?

-Eso tienes que preguntárselo a ellos. No sé. Saca tus propias conclusiones. Y lo que me dices de los peloteros es algo que no sé, porque ninguno tuvo agallas de meterse en la oficina de Luis Sojo. Yo no soy hombre de chismes, pana. Soy claro y drástico cuando digo algo. A lo mejor por eso la gente me tiene arrechera.

Ha circulado la versión de que usted no se montaba en autobús y andaba de su cuenta en aviones privados, y que eso molestaba a los peloteros.

-Yo no estaba en el autobús. Eso es verdad. Me monté dos o tres veces.

¿Acompañar a los peloteros en el autobús no es una buena forma de ejercer liderazgo?

-Ya va, voy a defenderme. Por ejemplo: jugábamos un domingo en Valencia. El lunes estábamos libres y el martes jugábamos en Barquisimeto. Yo me iba adelante. ¿Cuál es el problema con eso? Jugábamos en Valencia y tenía mis negocios en Caracas y debía estar en Caracas el lunes en una reunión. Eso lo había aceptado la directiva. Pero a todas estas, Magallanes es un equipo que no se monta en autobús. Y hasta ahí dejo la conversación del autobús. ¿Cuántas veces agarramos autobús? Eso es una pequeñez.

Pero es un gesto del líder: estar junto con su tropa

-Pero había muchos peloteros que no cogían el autobús. Eso pasa. Esta liga es para ganar. No perdimos porque Luis Sojo no agarrara el autobús.

¿Cuál fue al aprendizaje más valioso de ese momento amargo de su salida del Magallanes?

-Debo hacer algunos ajustes personales.

¿Qué tipo de ajustes?

-Agarrar el autobús, por ejemplo. Quizás fue por el problema de la inseguridad, porque soy una persona pública.

¿Y no está más seguro en el autobús?

-No lo sentía así.

Hay peloteros, como Gonzalo Márquez, que se mataron por no ir en el autobús.

-Sí, puede que sea más seguro. Pero no sé de dónde sale eso de que yo agarraba vuelos privados. No tengo esa fuerza. Mi socio tiene avión privado y siempre lo puso a mi disposición, pero nunca lo usé. Las carreteras no están en las mejores condiciones y eso me llevaba a pensar cosas. Llegué a Venezuela el 12 de septiembre y le dije a la directiva que iba a cumplir con algunos compromisos personales y que en los días libres había posibilidades de que me dedicara a mis cosas privadas. La directiva lo sabía. Y era por eso que no agarraba el autobús, no porque soy arrecho.

La directiva me decía eso del autobús y no digo que me parecía un chiste, pero sí una pequeñez. No puedo estar hablando del autobús cuando debo pensar cómo voy a hacer el lineup, quién va a jugar ese día, quién tiene el día libre, quién va a pitchear el séptimo inning, porqué Machí va a ser cerrador y el otro setup. Hay cosas más importantes que el autobús.

¿Se ve dirigiendo el año que viene aquí?

Si me preguntas si quiero, claro que sí. Si me preguntas si va a pasar, no sé. Tampoco digo que no. Amo el beisbol venezolano, las cosas que pasan aquí no suceden en otro lado. Te sirve de aprendizaje, a mantener la cordura. Mi teléfono está a la expectativa. Ojalá.

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