En Venezuela, la mayoría de la población practica la religión católica. Según cifras que maneja el Gobierno Nacional, es casi el 90% de la población. El porcentaje restante se considera que podría ser miembro de otra religión o ser ateo.

Sin embargo, el Consejo Evangélico de Venezuela asegura que sus creyentes abarcan por lo menos 10% del país.
Lo cierto es que siendo un país, mayoritariamente católico, Venezuela maneja un importante mercado que se dedica al comercio de productos religiosos, como velas, velones, imágenes hechas en yeso u otros materiales, escapularios, rosarios y hasta inciensos, que son utilizados por los creyentes para fortalecer su fe o rendir culto al santo de su devoción.

Aunque la mejor temporada de venta para este sector se registra en Semana Santa, no es menos cierto que la fe de los creyentes es permanente y siempre se mantiene la venta regular de estos productos, que tampoco escapan de la inflación registrada durante los últimos meses en Venezuela.

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La venta de flores –que aumenta siempre por esta época por celebrarse próximamente el Día de los Fieles difuntos-, todavía no se ha disparado. Sin embargo, los precios registraron un incremento hace pocos meses y varían de acuerdo a la exigencia del cliente.

La venta de escapularios, rosarios e imágenes de yeso, aumentaron su precio este año en más de 100%, comparado con los del año pasado, y las ventas no han sido buenas porque aparentemente las personas están priorizando sus gastos por el alto costo de la vida, según testimonio de algunos vendedores ambulantes consultados por el equipo reporteril de El Semanario.

Las estampitas de los santos también sufrieron un incremento de por lo menos 65%, y pasaron de costar 2 bolívares en 2013 a 5 y 7 bolívares este año.

Según relató la vendedora de una tienda de artículos religiosos, Rosa Rodríguez, los precios de las estatuillas que vienen de Italia, Brasil y Colombia subieron por lo menos 200%, menos las que son hechas de yeso.
El precio de las velas, los velones, los rosarios y el incienso también registró un incremento de 100%.

Escasez también afecta

Durante el segundo y tercer trimestre de este año, el sector comercial religioso también sufrió por la escasez de algunos productos como la harina de trigo, que afectó la producción de hostias, tan importantes para la realización de las misas en los distintos templos católicos.

Según se reseñó en un diario de circulación nacional, las comunidades de hermanas que realizan las hostias, como es el caso del Apostolado Litúrgico de Caracas, han tenido graves problemas para satisfacer la demanda de obleas entre la comunidad católica, no sólo de Caracas sino del interior del país, donde la escasez es mayor.
El vino para consagrar también ha escaseado en lo que va de 2014. En declaraciones a la prensa nacional, el acólito de la Basílica de Santa Teresa explicó que para estos casos, la Conferencia Episcopal Venezolana dio permiso a las parroquias para que empleen vinos importados, “pero deben ser 100% de uva y sin azúcar”.

Nuevas creencias por inseguridad

Es importante resaltar que ante las elevadas cifras de criminalidad registradas en Venezuela durante los últimos años, y que se ha demostrado a través de las encuestas, que es una de las principales preocupaciones del venezolano, ha crecido la tendencia a creer en deidades que supuestamente protegen a los creyentes de la ola de violencia que se vive en el país.

Sobre el tema, el doctor Gonzalo Himiob Almandoz, profesor de Historia de la Psiquiatría de la Universidad Central de Venezuela y autor del libro “Dioses Obscuros: Sincretismo, Imagen y Arquetipos en Latinoamérica”, sostiene que en Venezuela “hay un auge de la santería, hay un renacer de estos cultos sincréticos, muy primitivos, muy básicos por las mismas necesidades que han ido surgiendo”.

-El pueblo venezolano y todos los pueblos en general tienen una cosa que es el pensamiento mágico religioso, que es un pensamiento muy primitivo, muy básico; no por eso menos importante, a lo cual se recurre sobre todo en momentos de crisis, como la crisis que estamos viviendo desde el punto económico, político y social, agregó.

Entonces, puntualizó Himiob Almandoz, ahora madres, esposas, jóvenes y ancianos acuden a “la llamada corte malandra o criminal está conformada por un conjunto de espíritus que, de acuerdo con lo que explican los santeros, buscan el perdón de la pena merecida si interceden para alejar a los jóvenes de la vida delictiva, protegerlos de morir en enfrentamientos con policías u otros delincuentes, así como ayudar a los reos a sobrevivir en cárceles que, en su mayoría, son controladas por grupos de internos que poseen armas, municiones y granadas y que ingresan a los centros penitenciarios gracias a la complicidad y la corrupción de funcionarios civiles y militares”.

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