Vitales acuerdos de explotación de petróleo pesado y gas fueron firmados entre Rusia y Venezuela hace apenas unos días, para hacer inversiones por el orden de los US$ 14.000 millones, desembolsables en el lapso 2015-2019.

El Dr. Orlando Zamora destacó que el reciente convenio se llevará a cabo "es un escenario donde las nuevas tecnologías de explotación de crudos revientan los precios"
El Dr. Orlando Zamora destacó que el reciente convenio se llevará a cabo “es un escenario donde las nuevas tecnologías de explotación de crudos revientan los precios”

El Presidente Nicolás Maduro presidió la reunión entre PDVSA y la estatal rusa Rosneft, contándose además con la participación estratégica de los titulares de ambas petroleras: Igor Sechin y Eulogio Del Pino, respectivamente, al igual que el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

“La trascendencia y factibilidad de las metas allí convenidas son de singular importancia y discusión, se trata nada más y nada menos del intento de triplicar en cinco años la producción petrolera de la Faja del Orinoco”, asegura el analista financiero Orlando Zamora, a propósito de la meta de elevar los niveles actuales de 1,35 millones de barriles diarios (Mbd) a cuatro, por lo que la nación estaría en cinco años sobre los seis Mbd si se incluye el resto de la canasta petrolera.

“Todo esto en un escenario donde las nuevas tecnologías de explotación de crudos revientan los precios”, agregó.

A pesar de la limitada información suministrada, sobre todo en lo relativo al alcance concreto de los objetivos perseguidos y el esquema de financiamiento previsto, algo está claro, según Zamora: “se trata de combinar por una parte, la necesidad de obtener dinero fresco para paliar la caída de las reservas, enfrentar la recesión económica, y por otra, reanimar en esta hora crucial el ambicioso plan de la Faja Petrolífera, que aspiró a desarrollar inversiones por US$ 200.000 millones, darle empleo a 100.000 trabajadores, construir dos refinerías en Junín y Jose, infraestructura vial, terminales de buques etc., entre el período 2013-2019 y que la adversidad de los precios de los hidrocarburos, acompañado de las malas decisiones económicas, han postergado”.

Con respecto a lo primero, el entrevistado hizo énfasis en que después de China, es a la Federación Rusa, el país al cual más se acude procurando fondos líquidos bajo esa modalidad financiera-productiva. La antigua Unión Soviética es hoy una nación con una muy comprometida situación económica, que seguramente la arrojará este año al 13 o 14 lugar mundial en términos de producto interno y con un 40% de endeudamiento con respecto a ese mismo PIB; vive los efectos de una profunda devaluación del 50% de su signo monetario y la presión económica de la Comunidad Europea por su conflicto con Ucrania.

“Difícil es pensar que un socio así pueda aportar sin dificultades US$ 14.000 millones en el tiempo indicado. En los últimos 16 años se han suscrito 250 ambiciosos convenios entre ambos países, de variada naturaleza y las realizaciones no son muy tangibles ni se ha ejecutado remotamente el 100% de los flujos de inversión planeados. Tampoco el Estado ha aportado lo que le corresponde como accionista mayoritario del 60% de las empresas mixtas creadas en las cuatro áreas de la Faja del Orinoco”, opinó.

Entre las ventajas financieras de la Faja, derivadas del esquema funcional de las empresas mixtas que lo integran y le dan vida, Zamora destaca la posibilidad de obtener flujos de caja a través de la ampliación de la participación accionaria de algunas de las 21 naciones socias del proyecto.

Venezuela y Rusia más socias que nunca
Venezuela y Rusia más socias que nunca

“Esto es lo que ha ocurrido con Rusia cuando Venezuela tiene dificultades en la obtención de dólares, vende parte de las cuotas accionarias en poder de PDVSA a terceras naciones miembros o no. La Rosneft tomó en mayo de 2013 el 40% de las acciones de Petrovictoria, ubicada en la llamada área Carabobo I, y aportó en ese momento US$ 1.100 millones, hizo lo propio en la empresa mixta Petromiranda del área Junín. Ahora PDVSA persigue recursos urgentes al cederle más participación a los rusos en el área norte de Carabobo II. Esto nos permitirá que de los US$ 14.000 millones pactados en cinco años, solo la décima parte será percibida en fecha cercana, es decir unos US$ 1.400 millones, lo que indica la experiencia y las limitaciones presupuestarias por las que atraviesa la Federación Rusa”, agregó Orlando Zamora, al tiempo que consideró: “No es una mala iniciativa, sino que se despiertan muchas expectativas, cuando este tipo de hidrocarburos pesados, de menor precio en el mercado internacional, sufre también los embates del retroceso de los valores de realización de esta estratégica materia prima, que favorecen a los crudos convencionales livianos y ultralivianos y a los productores con menores costos agregados a lo largo de todo el proceso productivo”.

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