El concepto o los conceptos de la economías no lleva por varias y muchas acepciones de carácter académico, que en nada contribuyen a resolver el serio problema económico; relativo a la existencia y/o subsistencia de la especie humana, creándose (teorías y modelos), especie de hologramas que supera las tres dimensiones concebidas, indescifrables para el vulgo, solo entendibles por gurúes (creadores), de la sabiduría de la economía, fines y conexos: academia universitaria, de número, y salones de lujosos hoteles, exhibiendo al sabio gurú geniales clases magistrales llenas de teorías económicas, una inéditas otras conocidas; pronosticando el presente, futuro y en la medida de lo posible resolviendo o refutando el pasado, es decir, “teoremas” que quedaron en el limbo o la nada. De hecho y en realidad, la economía y sus laureados gurúes, consiste en tratados académicos para justificar lo que se quiere justificar, no aptos para el común de los humanos, si se ha de entender, que sea solo para la camada de la academias, quienes en sabios y reflexivos estudios, seguirán profundizando en debates interminables. Cierto es que los economistas-filósofos han sido la referencia histórica y actual en la aplicación de políticas económicas, monetarias, fiscales y presupuestarias: nacionales e internacionales, estatales y privadas. Veamos algunos de ellos; John Law, Adam Smith, John Maynard Keynes, Carlos Marx, en la actualidad; Paúl Samuelson, John Kenneth, Galbraith, Milton Fridman, Joseph Stiglits, Noan Chomski y otros.

economia-lenin-smithAh, no la cosa tampoco es descreer o convertirnos en apóstatas de los doctrinarios de la academia económica, no es la intención, solo que, el laberinto social y humano, nos traslada a tiempos donde determinados dogmas son vencidos y superados por otras realidades y verdades inocultables, más allá, la ingenuidad dejó de ser patrimonio de la humanidad, ya el pendejo (no letrado) piensa y mas que pensar siente, siendo capaz de crear su propia escala de valores; económicos, políticos y sociales, pese a la manipulación mediática para pontificar políticas económica neoliberales, contrarias a los interés de la mayoría de los ciudadanos del mundo y su felicidad, privando la acumulación capitalista de riquezas en posesión de pocos, precarizando la condiciones de trabajo y salariales de los trabajadores.

La economía ha vivido y sobrevivido de mitos y dogmas económicos de los grandes o pioneros de la economía la mayoría mencionados arriba; sin la menor duda después del modelo fracasado de John Lam (burbuja, desfalco, estafa y bancarrota) en tiempos de Luis XV, a través de la denominada; “Compañía del Misisipi o Compañía de Occidente”, aportando el papel monetario por el metal y la banca pública; el economista de mayor trascendencia, lo fue y lo sigue siendo, símbolo e icono, para el capitalismo: Adam Smith, éste estudioso y doctrinario hombre de la economía, apostó por el libre mercado, sin la injerencia del Estado, sembrando una perla que todavía hoy es bandera de economista y gobierno liberales; la llamada “mano invisible”, fundaméntalo en lo siguiente: “que las contradicciones engendradas por las bajas del mercado serían corregidas por lo que él denominó, la mano invisible”. Teoría y práctica de política económica muy conveniente para quienes acumulaban riquezas, burguesía, y hoy, por corporaciones transnacionales, ambas partes de la cadena y entramado capitalista, viejo y nuevo.

El desarrollo o la realidad económica, pese a economías neoliberales, han terminado por acabar con el mito de “la mano invisible”, algo ficticio y no sustentable científicamente. Si existe una “mano invisible”, nada invisible que corrige las anomalías y/o distorsiones de las economías en el mundo, ese ente supremo, no es otro que el Estado; omnímodo y omnipresente, en el quehacer diario y cotidiano de la existencia humana y en las políticas, sociales y económicas de la actividad pública y privada, quieran o no, los pontífices de las doctrinas económicas neoliberales. Es el regulador perfecto y podríamos decir único, del mercado, no hay otro, solo que por el interés supremo de las clases dominantes del mundo, prefieren mantener la mentira a costa de una realidad que los golpea todos los días. La propaganda falsa y bien elaborada, pretende que el “mito” de la mano invisible arregla los desarreglos del mercado. No tenemos que demostrarlo en tiempos presente, ya a principios del siglo XX, un prestigioso y educado economista, demostró, doctrinariamente, que es el Estado, el regulador del mercado y las grandes distorsiones económicas: públicas y privadas; políticas económicas, sin duda exitosas que sacaron a la economía norteamericana de “Gran Crack de 1929” ¿o no? ¿Cómo? Incidiendo o aumentando, “la Demanda Agregada”, Según su doctrina; “El ingreso total de la sociedad está definido por la suma del consumo y la inversión, y en la situación de desempleo y capacidad productiva no utilizada. Solamente puede aumentar el empleo y el ingreso total incrementando primero los gastos, sea en consumo o en inversión”. ¿De quién el aumento del gasto? Respuesta, del Estado. Repito políticas exitosas y su máxima expresión de aplicación de política económica, Franklin Roosevelt, en su política de New Deal, posteriormente, el Plan Marshall, por los destrozos de la Segunda Guerra Mundial.

Por cierto quien primero, no reconocido, aplicó o recurrió a políticas públicas económicas de Estado, para sacar de la más espantosa miseria y pobreza a Rusia, fue Vladimir Ilich Uliánov (Lenin). La N.E.P. Economía política exitosa y el que tenga duda del estado de hambruna y colapso económico de la Rusia de la dinastía imperial Romanov, leer “La Madre y Así se Templó el Acero” (Máximo Gorki y Nicolái Ostrovski).

En Venezuela, gobiernos al servicio de oligarquías y transnacionales, llevaron a la quiebra el Estado, que si no hubo un colapso total, fue gracias a la bondad de la naturaleza que nos dio petróleo y la vaina que echó Simón Bolívar, a los futuros neoliberales, al establecer la política de Estado, relativa a reservar por decreto de minería; la propiedad para la República, los minerales que se encontraran bajo del subsuelo, sino desde hace años la propiedad de tales bienes estuvieran en manos de corporaciones foráneas, por cierto hay quienes niegan este legado de Bolívar, refutándole con disposiciones de la corona española, cuestión incierta puesto que los reyes consideraban de su propiedad (privada) todo aquello sujeto a ordenanzas dictadas por ellos y no de los españoles en general. Continuará

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