Desde Adam Smith (1723-1959); las teorías y doctrinas económicas ha sido objeto de académicos estudios y encendidos debates académicos y si se quiere políticos que, podríamos traducir o expresar como el dilema del libre mercado versus la intervención del Estado, eufemísticamente, en los asuntos de la economía. La esencial del principal postulado de Smith nunca ha dejado de ser centro sobre el cual giran las referencias económicas posteriores a lo que denominamos economía clásica o economistas clásicos; no en vano se le reconoce como el padre del capitalismo, sin olvidar y en honor al economista Vincent de Gournay (1712-1959), quien sentó las bases primarias del libre mercado y no Smith, como se ha hecho creer, cuestión que veremos y estudiaremos más adelante, negando o invisibilizado (minimizado) el papel del Estado, relativa a considerar la intervención del Estado, solo como reguladora, es decir, quitándole poderes de agente económico activo, propiamente dicho. No obstante la realidad es otra; el Estado no es un ente pasivo ni neutro de las actividades generadoras de bienes y servicios, por el contrario por su estructura jurídica-legal, sus funciones económicas son determinantes para las naciones, y se ha pretendido hacernos creer que ésta despojada de contenido ideológicos y político en los procesos económicos, podemos precisar que, en efecto la doctrinas clásica liberal, otorga funciones reguladores al Estado, solo que estas no están circunscritas exclusivamente a tal rol, va mas allá, como veremos.

Sin duda los economistas clásicos, neoclásicos y los actuales neoliberales, fundamentaron sus doctrinas del libre mercado en el derecho positivista y en un criterio, a mi entender falso, de despolitización o neutralidad de eventos productivos o socio-productivos, o fuera del marco de competencia del Estado. La realidad y los hechos, nos lleva a afirmar que, la esencia del Estado, en la actividad económica es: INTERVENCIONISTA, solo que ha sido revestida del disfraz de su NO INTERVENCIONISMO ECONÓMICO, precisamente, por conveniencia (política-ideológica) de la clase económica dominante del Estado, neutro, ¡Yo te aviso chirulí! (Disculpen los estudiosos por el uso de tan soez lenguaje, en la sacrosanta ciencia económica). Es el Estado Burgués que engaña y se “auto-engaña” sobre la verdadera naturaleza del Estado y su vinculación con la economía política, incluso quitando la denominación de economía por la de políticas públicas, el cual (ente abstracto) o los cuales (ente real), no se relacionan entre sí, un tanto filosófica y ontológica, si se quiere, explicación sartreana,(El Ser y La Nada). Para los cual la doctrina clásica de la económica, les vino como anillo al dedo y justificar riqueza y opulencia, de uno pocos, validos de injerencia y/o relación con el Estado, acumulando inmensas fortunas, por cierto nada invisible. Igual para justificar, la pobreza y la miseria de los que menos tienen, que se trata de ocultar con otro criterio sacado del sombrero de un mago, utilizando conceptos complementarios de la economía; de uso intensivo y extensivo, a las cuales en esta nota, doy connotaciones sociológicas y humanistas, aunque en economía, ricardiana, tiene acepción economicista, de: nación, empresa, producto, precio, cantidad, etc. De nuevo la esotérica y mágica “mano invisible”, actúa, creando ricos y pobres, unos por ser más aptos y otros por no aprovechar las oportunidades, de las vida y fundamentalmente del mercado. ¡Inocentes criaturas, los adalides del Estado, no intervencionista!

El célebre Smith no fue el único de los clásicos, que nos llevó al mundo del libre mercado. Veamos ahora que nos el economista: Jean Baptista Say (1767-1832), influenciado por Smith (seguidor), en su conocida doctrina de la Ley de los Mercados, que se traduce en: “La Oferta crea su Propia Demanda” en otras palabra no hay bienes y servicios que se quede sin comprador y que esa demanda creará la demanda de otra bien ofertado y sucesivamente. Tampoco crisis de sobreproducción ni recesión, economía plana y sin desequilibrios. Para Say la diferencia entre productos de demanda elásticas o demanda inelástica, no existen, aun menos la publicidad y propaganda. Teoría similar a la famosa “mano invisible”, especie de ente del mercado que se auto-regenera, una acción por sí sola, sin intervención de los agente económicos, solo oferentes y demandantes, per se; obviamente sin participación del Estado “yo produzco, pongo en venta en el mercado, listo alguien me compra para que yo compre otro bien que necesito, continuando, en una especie de centrifuga del mercado. ¡Mágico! ¿verdad?. Tanto Smith como Say, sin temor a equivocarme, fueron influenciados por el economista y fisiócrata Vincent de Gournay, quien sentó la bases primarias del liberalismo económico, legando a la posteridad, contemporáneos y posteriores estudiosos de la economía y a la humanidad; las conocidas y emblemáticas frases, similar a “la mano invisible; “Laissez faire Et Laisser Passer, le Monde va de Lui meme” “Dejen Hacer, Dejen Pasar el Mundo Va Solo”, mercantilistamente, simplificadas a: dejen hacer dejen pasar (por cierto hay confusión, por lo general se las atribuyen a Say). Esta últimas palabras junto con “La Mano Invisible de Smith, han sido relevantes y las claves para el sustento o la elaboración del armazón teórico de la economía del libre mercado y la no intervención del Estado en la economía y en nuestros tiempos, los mismos sustentos del libre mercado asumidos por el neoliberalismo y monetarismo (escuela de Chicago), manteniendo la constante, antes precisada, en cuanto que el Estado no debe meter sus manos en la economía, compete a los privados., solo que las crisis y recesiones del capitalismo, anticipadas por Marx, dan al traste con estos fundamentos doctrinarios básicos. En próximo artículo, trataremos el tema.

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