Ineludiblemente se ha producido un avance en el tema económico. Gobierno nacional y sector privado se han sentado en la mesa y más allá de sus notorias diferencias, han establecido un dialogo sobre la realidad económica de nuestro país.

Entre los aciertos de esta iniciativa está la amplia convocatoria que se ha hecho, el llamado a la participación de todos los sectores productivos, comerciales y de servicios. Esto ha permitido reconocerse como actores económicos, termino pocas veces utilizado y que ha comenzado a formar parte del discurso político.

El otro acierto de este proceso ha sido el tema de la producción. Todos los sectores reconocen las grandes falencias en nuestra estructura productiva. No se produce nada y lo que se produce depende groseramente de la importación de insumos materiales y tecnológicos.

Otro punto de encuentro ha sido el reconocimiento de que ciertas medidas de política económica tomadas en el pasado se han convertido en cuello de botella, llenos de trabas burocráticas que en esencia no ha favorecido a ningún proceso productivo, ni económico. La revisión de estas medidas ha sido anunciada como parte de la nueva ofensiva propuesta por el Gobierno.

economia1 Entre los desaciertos, la falta de resolución en proyectos concretos, con metas definidas y responsables directos. El tema del desabastecimiento se ha agudizado al igual que el aumento permanente en los precios. Estos tópicos requieren acciones más inmediatas.
Así mismo, el tema de la inversión real referida a maquinarias, equipos e infraestructura. El empresariado serio tiene que hacerlo. La banca tiene que incorporarse más activamente.

En el ámbito de la producción, el tema de los insumos. Hay que centrar el desarrollo estructural de la producción en un programa nacional de insumos propios, creados por nuestras universidades y grupos científicos y de investigación. Si esto no se da, la producción dependerá más de la política cambiaria que de la capacidad productiva del empresariado.

Por último, el tema de la corrupción. Se ha institucionalizado como proceso económico. Tristemente, es una variable a incorporar en el modelo. No hay corrupto sin corruptor. Es un buen momento para atender el tema y dar el golpe en la mesa que se requiere para limpiar el sistema de tan nefasta variable.

Ojala los diálogos apunten al país. Sobre esta premisa debe estructurarse la nueva etapa de este proceso. Es el momento. No caben aquellos empresarios que no apuesten a la moneda nacional. No cabe la banca que no financie la producción. No cabe la persona que busca la triquiñuela, la trampa. No cabe el gobierno ineficiente, peleado con la rentabilidad.

La economía es como el cuerpo humano. Un complejo sistema de actores interactuando continuamente. Pero el cuerpo de no deja de ser quién es por decidir ser vegetariano o carnívoro. Es el mismo cuerpo. Igual pasa con la economía.

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