El legendario “Santos Yorme”, el activista del Partido Comunista de Venezuela inmerso en la batalla política contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez; el hombre que asumió las armas en protesta por la represión de los Gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoní, apresado y quien luego escapará en un hecho que quedará para la historia, en 1967, del Cuartel San Carlos, es hoy tan protagonista de estos tiempos de convulsión política como lo fuera ayer.

El Semanario quiso entablar en esta edición una franca conversación con Pompeyo Márquez para conocer sus apreciaciones sobre la realidad venezolana actual.

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¿Qué lectura le da a las protestas que se presentaron durante estos cuatro meses?

Están totalmente justificadas y tienen que ver con el rechazo a la represión, la escasez, así como una inflación que en el menor de los cálculos puede llegar a 80% a finales de año y en el caso de los alimentos es cercana al 100%.

¿Qué pasa con la oposición, hay una crisis de liderazgo?

No, todo lo contrario. En el curso de estos años ha emergido una nueva generación con nuevos liderazgos. Este liderazgo es colectivo y plural y de allí que surjan diversas opiniones. Este gobierno chavista-madurista hace que las más variadas corrientes de la opinión concuerden en una nueva oposición y en la búsqueda de la unidad para lograr varios objetivos.

Protagonista histórico

Este destacado activista político de la historia de Venezuela del siglo XX está por cumplir 93 años. Tiene 4 hijos, 10 nietos y 14 bisnietos. Funge como actual asesor del alcalde metropolitano, Antonio Ledezma.

Coordinador y analista

Pompeyo Márquez fue directivo de la Coordinadora Democrática, movimiento político predecesor de la actual MUD. Sus convicciones políticas las plasma en los artículos que semanalmente escribe para Ultimas Noticias y Tal Cual.

¿Cuáles son estos objetivos o planteamientos?

Son dos los más importantes. Primero, están enfrentados dos modelos de sociedades; una sociedad autoritaria, totalitaria, represiva y militarista y una sociedad democrática que tiene el deber de rescatar a la República civil con todas sus libertades. Y segundo, la crisis venezolana no se superará hasta tanto no se salga de este Gobierno y de este régimen que hemos venido sosteniendo; se ha cerrado un ciclo histórico con 16 años de Gobierno chavista – madurista que ha resultado en un verdadero fracaso y que ha llevado a Venezuela a esta situación que estamos padeciendo.

Chávez llegó a decir que iba acabar con el capitalismo de raíz y, por supuesto, no llegó a entender lo que la propia Constitución establece: la concepción de una economía mixta.

A su juicio ¿cómo podríamos superar esta situación que está describiendo?

Para superar esta situación no hay otro camino que el de la democracia, la justicia social y la libertad. Venezuela no tiene otro camino que salir de esta dictadura militar e instaurar un Gobierno de unidad nacional, en el que estén incluidos aquellos sectores chavistas en desacuerdo con un modelo copiado de Cuba y que ha resultado en fracaso en donde se ha establecido. Esto plantea la necesidad de la más amplia unidad. El país no puede seguir dividido en dos grandes pedazos. En esas condiciones ningún país puede prosperar. La base del progreso venezolano radica en unir a esos dos pedazos.

Usted mencionaba que existen liderazgos importantes en la oposición, ¿cuáles, por ejemplo?

Allí están los liderazgos de Leopoldo López, Antonio Ledezma, María Corina Machado, Carlos Vecchio, Ismael García y una cantidad de jóvenes que brotan del movimiento estudiantil y de las luchas sociales.

¿Considera Pompeyo Márquez que no existen divisiones a lo interno de la oposición?

Hay distintas posiciones y opiniones y, afortunadamente, la nueva situación creada lo que ha hecho es acercar a todas las corrientes de la disidencia. Existe un vacío de poder; quedó demostrada la incapacidad de Maduro con la carta de Jorge Giordani que es un acta de acusación a la falencia de un Gobierno que a veces da la sensación de no saber qué hacer con el país ni cómo dar respuesta a la crisis que estamos confrontando.

¿Existe una crisis de gobernabilidad en Venezuela?

Existe una crisis de gobernabilidad y la produce el Gobierno, no la oposición. El Gobierno es el que maneja centenares de millones de bolívares que como dice Giordani son dilapidados, despilfarrados con resultados que están a la vista: una profunda crisis económica y una falta de gobernabilidad.

Volviendo al tema de la carta de Jorge Giordani. ¿Cree que fue pertinente que éste hiciera todas esas acusaciones luego de salir del Gobierno?

Como dijimos antes, la carta de Giordani es una acusación en torno a los problemas que confronta el Gobierno. Claro que le falta el elemento autocrítico. Giordani trata de presentar dos momentos del Gobierno: cuando él estaba con Chávez y cuando Maduro no le hacía caso. El origen de la crisis no se inicia con Maduro, se inicia con Chávez y Giordani.

El problema radica en un modelo económico a lo cubano totalmente inviable. Chávez llegó a decir que iba acabar con el capitalismo de raíz y, por supuesto, no llegó a entender lo que la propia Constitución establece: la concepción de una economía mixta, es decir, una economía donde se conjugan las inversiones privadas nacionales y extranjeras con las inversiones estatales. Es el camino que han escogido Brasil, Chile, Perú, Colombia, Costa Rica, por citar algunos casos.

¿Qué otra crisis política ha vivido el país que pueda compararse con esta coyuntura?

Esta crisis no tiene comparación en el siglo XX y en lo que va del siglo XXI. A finales del siglo XIX hubo una gran crisis y se creía que Venezuela se iba a disolver y se aprovecharon Colombia, por un lado, y la Gran Bretaña, por el otro, con los laudos tanto español, como británico que querían a la Guyana británica con un pedazo de territorio nacional. Venezuela logró superar esa crisis. Claro, después vinieron las dictaduras de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, que cubren un período que va de 1899 a 1935.

Usted que ha sido un hombre de izquierda, ¿cómo evalúa la gestión de Nicolás Maduro? ¿Sus debilidades y fortalezas?

Lo que demuestra la carta de Giordani es la falta de liderazgo de Maduro, su incapacidad, todo lo cual debería conducir a su renuncia para abrir a Venezuela otros derroteros, entre los cuales, ya lo señalamos antes, está la democracia y la República civil.

¿Existe la posibilidad de retomar el diálogo entre el Gobierno y la oposición?

Veo muy difícil retomar ese diálogo debido a la represión impuesta, los atentados a las libertades de pensamiento y expresión, con el acentuamiento de los rasgos militares como dice el profesor Héctor Silva Michelena. Maduro es preso de los militares y Maduro, según Antonio Ledezma, se desmorona. Son voces bastante calificadas con planteamientos que deben llamar a la reflexión.

En nuestra opinión hay que convocar al país a salir de esta dictadura militar, en el marco de la Constitución Nacional y de una manera pacífica. En esa dirección le corresponde un papel muy especial a sectores militares institucionalistas. Hoy tenemos un régimen militar- civil y debemos tener un régimen civil con la colaboración de los militares y que éstos se sometan al artículo 328 de la Constitución Nacional, el cual establece que las Fuerzas Armadas Nacionales no son instrumentos de ninguna parcialidad política sino que están al servicio de la Nación y en defensa de su soberanía.

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