Diálogos entre gobierno y oposición siria no garantizan el fin del conflicto

El diplomático advirtió que aunque los diálogos no aseguren el fin de la crisis en el país árabe, los puntos en los que se logran algún consenso, se convierten en una vía para discutir posibles soluciones y lograr la tranquilidad de su pueblo.

Rusia vuelve a ser un actor clave en el conflicto sirio. Luego de lo que muchos analistas calificaron como “el fracaso de Ginebra II”, en febrero de 2014, la nación europea se convirtió en escenario de nuevas conversaciones entre delegados del Gobierno de Bashar Al Assad y representantes de la oposición tolerada por Damasco.

El pasado 28 de enero culminaron estos diálogos y surge una nueva interrogante: ¿significará este paso el fin de un violento conflicto armado que está próximo a cumplir 4 años?

Al consultarle al respecto, el embajador de Siria en Venezuela, Ghassan Abbas, consideró que “con las conversaciones entre Gobierno y oposición, el conflicto se puede atenuar, pero no se puede acabar”.

“Es un conflicto muy complejo. La parte con la que estamos conversando, no representa a las Fuerzas Armadas”, sostuvo el representante diplomático de la nación árabe.

-Culminó la primera ronda de conversaciones entre el Gobierno y la oposición, ¿cuál es su apreciación sobre el resultado de estos diálogos?

-Consideramos este encuentro como una forma de romper el hielo y empezar a pensar, tanto Gobierno como oposición, una oposición nacional no involucrada con terroristas, en una vía para lograr la tranquilidad del pueblo sirio.

Había un consenso que llamamos Los Principios de Moscú, la agenda contaba con 11 puntos. Lo más importante de estos puntos es salvaguardar a Siria como un país independiente, respetando su soberanía; el segundo punto, era combatir el terrorismo, hay que tener consenso en que el terrorismo no permite gobernar a un país; el tercer punto, se trata de no aceptar la intervención extranjera; mientras que el cuarto punto del acuerdo tiene que ver con tener una sucesión por medios pacíficos, teniendo como referencia la declaración de Ginebra.

Lo más importante, fue conformar los principios básicos que garanticen los derechos humanos y la soberanía del Estado sirio para lograr un futuro mejor para nuestro país.

-¿Cómo se dio ese proceso de negociación con una oposición que ha exigido en reiteradas oportunidades la salida del presidente Al Assad del poder?

-La conversación no se da con los terroristas y la oposición armada. Hay que diferenciar entre varios grupos de opositores, existen algunos que prácticamente son mercenarios terroristas, e incluso, gran parte de ellos son extranjeros. Entonces, el término de oposición no se puede aplicar a estos grupos.

-¿Y estarían dispuestos a establecer un diálogo con esos grupos armados?

-Claro, si esa oposición, involucrada con grupos terroristas, deja las armas y viene dispuesta a iniciar un diálogo nacional, abriríamos las puertas con ciertas condiciones, para poder finalizar el conflicto.

Los involucrados en actividades terroristas deben tener las sanciones establecidas por la Ley pero, al mismo tiempo, tenemos que ser razonables y entender que, en conflictos como este hay que tener algún tipo de amnistía.

El tema no es fácil, pero nosotros descartamos en primer orden a los terroristas o mercenarios extranjeros, estos tienen que ser abatidos o devueltos al lugar de donde vinieron. Con los armados menos peligrosos, hay que abrir un canal de entendimiento con ellos, como una vía para atenuar este conflicto.

-¿Por qué cree usted que el grupo de oposición Coalición Nacional Siria no asistió a estos diálogos?

-Si se observan las noticias, esta coalición está prácticamente desaparecida. Es lo que llaman la oposición de los hoteles internacionales. Existen muchos jugadores internacionales que les pagan a ellos para que tomen decisiones radicales. No tienen peso en la calle, no representan gran cosa. Son parte de los planes para internacionalizar el conflicto en Siria.

Nosotros hemos dicho, junto con la parte rusa, que las reuniones se van a efectuar con quien asista, el que no asista es el gran perdedor. Efectivamente, quien quiera resolver el conflicto pacíficamente, bienvenido, si no es así, nosotros, como Estado, seguiremos combatiendo el terrorismo.

Quien quiera participar de buena fe, bienvenido, quien quiera continuar con sus planes oscuros y mercenarios, estamos dispuestos a dar la batalla.

-¿Cuál es el punto más difícil al momento de sentarse con la oposición a dialogar?

-El punto más difícil ha sido descubrir que no representan a los que llaman grupos armados o terroristas. No controlan la calle. Nosotros mismos hemos hablado con ellos y prácticamente no representan nada. Ese es el punto más difícil, es un tema delicado. La gente tiene la idea de que cuando se habla de esta oposición, se trata de una oposición que tiene representatividad en la calle y esto, en el caso sirio, no es así.

-A su juicio, ¿estas conversaciones pueden conducir al fin del conflicto?

-Hay que ser realistas. Ya disminuyeron muchas de las demandas. Se puede atenuar, pero no se puede acabar. Es un conflicto muy complejo. La parte con la que estamos conversando no representa a las Fuerzas Armadas. En realidad es un fragmento, lo que llaman Unidad de Defensa Popular, que no son tan radicales contra el Gobierno.

CRISIS HUMANITARIA

-¿Cuál es la situación actual de los refugiados sirios y qué esperan de la comunidad internacional?

-Siento decir que gran parte de la crisis humanitaria en Siria, es producto de políticas fracasadas de ciertos países árabes y occidentales, que querían, de cualquier manera, derrocar a un Gobierno legítimo.

Si analizamos la situación económica, política y social que existía en Siria antes del conflicto, debo decir que no había pobreza, no existían los refugios, todos trabajaban en santa paz, pero después llegaron con la llamada Primavera Árabe y crearon un caos, porque querían dividirnos en varios estados, por lo cual, gran parte de la población, tendría que emigrar.

Es una situación creada por varios Estados que tienen que responder de forma humanitaria y jurídica por esta crisis que han creado. Algunos de estos responsables son: Turquía, Jordania, Arabia Saudita y Qatar, con el apoyo de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña.

ESTADOS UNIDOS EN EL CONFLICTO SIRIO

Al analizar la postura de Estados Unidos en el conflicto sirio, el embajador Ghasam Abbas aseveró que “no es la primera vez que la nación norteamericana apoya a grupos terroristas”.

“Vemos que Estados Unidos usa el terrorismo como parte de su política exterior. Recordemos cuando apoyó a Al Qaeda en Afganistán. Es parte de una política de Estado para rediseñar el mapa de Oriente Medio, tal como corresponde con sus intereses coloniales”, sostuvo el Abbas.

A juicio del diplomático sirio, el trabajo de Estados Unidos en el conflicto sirio no es contra el terrorismo, “es un trabajo de show mediático, para intentar atenuar la mala imagen que tienen como creadores de macabros planes desestabilizadores en Irak, Libia y Siria”.

“Se escudan diciendo que ellos (Estados Unidos) están apoyando los derechos humanos, eso es mentira, ellos son los que financian el terrorismo”, enfatizó el embajador Ghasam Abbas.

MEDIOS “PORTAVOCES DEL TERRORISMO”

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Para el embajador de Siria en Venezuela, Ghasan Abbas, los medios de comunicación occidentales jugaron un papel mercenario en el conflicto sirio. “Son portavoces del terrorismo. Han cumplido un rol criminal y deben ser juzgados”, enfatizó.

“Falsifican las realidades, intentan tratar a los terroristas como opositores. Yo recuerdo que hace dos años titulaban ‘70 por ciento de la oposición controla siria’ y nosotros nos preguntábamos: ¿si tienen el 70 por ciento, por qué no están gobernando? Son puras mentiras”, afirmó el diplomático.

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