Tras aclarar que la situación que vive Venezuela es una crisis económica y no una “guerra económica” producto de ataques conspirativos, el economista marxista y miembro del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), Manuel Sutherland, sostiene que el país necesita de medidas drásticas, “cambios estructurales y profundos que permitan encaminarse a una solución”, es por ello que desde su óptica y conocimientos nos ofrece las siguientes propuestas:

Economista Manuel Sutherland

  1. Las empresas estatales deben ser rentables: Es absolutamente necesario que las empresas estatales sean rentables. Es fundamental que existan precios que permitan cubrir sus costos y arrojar una mínima rentabilidad.
  2. Aumento de la gasolina: Es indispensable el aumento de la gasolina, medida que debió tomarse hace muchos años.
  3. De la gasolina al gas natural: Sutherland considera el impulso de un cambio en el sector del transporte público, pasando del consumo de gasolina al uso del gas natural. “A mi juicio, eso implicaría crear una central nacional de transporte público que pudiera superar a las cooperativas privadas, que prestan el peor servicio de transporte en América y que son un verdadero desastre”, dijo.
  4. Declarar moratoria en el pago de la deuda externa: Es crucial que se declare una moratoria de 2 a 4 años (para dar chance a la recuperación del país), porque hay una caída en el flujo de divisas muy fuerte, no se le debe pagar a los bonistas, representados en Bank Of America y a quienes han disfrutado de altos intereses y beneficios de los bonos estatales. Habrá que reestructurar la deuda con China, Rusia, Brasil y demás aliados.
  5. Estatizar por completo la banca: Es necesaria la nacionalización de la banca y su estatización completa, eso implicaría negarse a pagar la deuda interna publica, un negocio multimillonario que enriqueció a miles de inútiles financieros con recursos del estado. La medida permitiría una reorganización, al hacer más eficiente la banca nacional y las transacciones financieras a lo interno y externo, frenando también la fuga brutal de capitales.
  6. Actualizar el comercio exterior: La actualización del comercio exterior se puede hacer con una especie de prestamista, hablamos de Amazon o alguna empresa transnacional china que tenga experiencia en e-comerce y en vender mercancía de manera transparente y visible a todos. Se trata de hacer una especie de página web donde se pueda ver lo que se importa y lo que se compra a nivel nacional, de manera que se permita una auditoría pública para ver dónde se emplean los recursos que el Gobierno administra en nombre de los venezolanos, evitando, además, el fraude en las importaciones, que es lo que más rápidamente ha deteriorado a la economía y la ha vuelto cenizas.
  7. Industrialización con alta tecnología: Ya es tiempo de crear un proceso de industrialización estatal de alta escala y tecnología, olvidarse de conucos, gallineros verticales, cabras urbanas y comenzar con grandes industrias de fármacos, agroalimentos y cuestiones petroquímicas, derivado de aceros, minería, etc.; eso implicaría dejar de financiar a la minúscula empresa, destinando los fondos a grandes industrias que permitan la sustitución de importaciones a mediano plazo; lamentablemente, esto también debió hacerse hace más de 12 años.
  8. Devaluación: Aunque los marxistas estamos en contra de las políticas devaluacionistas, entendemos que el tipo de cambio se correlaciona con la inflación, productividad y la cantidad de dinero que emite el BCV como base monetaria, de manera que si existe una fuga de capitales y una impresión de dinero inorgánico muy fuertes, es necesario. El tipo de cambio jamás puede ser 6.30, 12 o 50, debe ser mucho más para poder equilibrar, esto desgraciadamente va a hacer que la inflación se dispare y que obligatoriamente muchos bienes regulados tengan que subir de precio, cosa que va a ser inevitable.
  9. Frenar la impresión de dinero inorgánico: Manuel Sutherland asegura que debe ponerse fin a esta práctica que contribuye a incrementar el índice inflacionario del país.

Finalmente, el economista e investigador señaló que “lo ideal sería entender la crisis económica como la más importante de la historia de nuestro país, pues nunca había existido un nivel de distorsión macroeconómica de tal magnitud ni de tal tamaño a nivel cuantitativo”.

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