Los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen con un especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas. Por ejemplo, la virtud y la felicidad son valores; pero no podríamos enseñar a las personas del mundo actual a ser virtuosas y felices según la concepción que tuvieron los griegos de la antigüedad.

Este concepto de valor abarca contenidos y significados diferentes, y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.

La visión subjetivista considera que los valores no son reales, no valen en sí mismos, sino que son las personas quienes les otorgan un determinado valor, dependiendo del agrado o desagrado que producen. Desde esta perspectiva, los valores son subjetivos, dependen de la impresión personal del ser humano.

La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son:

• Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que son más permanentes en el tiempo que otros. Por ejemplo, el valor del placer es más fugaz que el de la verdad.

• Integralidad: cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.

• Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas.

• Satisfacción: los valores generan satisfacción en las personas que los practican.

• Polaridad: todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; todo valor conlleva un contravalor.

• Jerarquía: hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.

• Trascendencia: los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad.

• Dinamismo: los valores se transforman con las épocas.

• Aplicabilidad: los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona.

• Complejidad: los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados juicios y decisiones.
De lo que podemos estar seguros es que los valores orientan el comportamiento social y permiten la sana convivencia entre los seres humanos, son la columna vertebral del sistema relacional.

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