La información y el conocimiento deben ser claros y entendibles para todos los usuarios reales y potenciales. La tarea de los administradores o gestores del conocimiento es traducir o “bajar” el conocimiento a un lenguaje familiar, comprensible para el resto de los interesados, además del uso de palabras, se pueden utilizar gráficos, símbolos, recetas, imágenes, CD-ROMs, etcétera. Es importante resaltar que no es la cantidad lo que determina que un aporte de conocimiento sea benéfico, sino la codificación y calidad de éste.

Gestión del conocimiento

Existe la creencia de que la información es conocimiento, y en la intención de darle luz a esta confusión es de destacar que si la información no es transformada y utilizada, difícilmente puede pasar a ser conocimiento. Solo cuando se produce un ordenamiento significativo de los datos e información, almacenados en una base de datos y/o centro de consultas, alrededor de un objetivo, entonces se propicia el momento para transformarlos en conocimientos, bien sea para mejorar un servicio, optimizar el trabajo en equipo, mejorar la calidad en determinado proceso, lograr una venta o incrementar los resultados específicos, entre otros.

Saber cómo aplicar todos los conocimientos que una organización posee es difícil, pero no imposible. Este aspecto es el punto más crucial de la gerencia del conocimiento, es decir capitalizar en el mercado los conocimientos que tienen sus empleados. El conocimiento debe ser el valor agregado que surge de la percepción, manipulación y procesamiento de la información.
En el despliegue teórico-práctico surgido de la gerencia del conocimiento (knowledge management) se han popularizado términos como:

– El saber qué (know what), referido al extenso e intenso conocimiento teórico sobre un tema específico. Hay organizaciones que invierten grandes sumas de dinero en su área de investigación y desarrollo con el fin de incrementar su especialización en sus nichos de fortaleza.

-El saber cómo (know how) entendido como la aplicación práctica y efectiva en el mercado, entendiéndose éste como el lugar donde se encuentran compradores, vendedores e intermediarios para realizar transacciones.

-El saber por qué (know why), alusivo a la atención de necesidades que surgen desde la emergencia, su importancia, presente o futura o potencialidades estéticas, innovadoras, económicas, hacer tangible lo intangible que a menudo presentan las aristas del conocimiento. Esta etapa permite conocer el proceso de creación de conocimiento hasta en los detalles más mínimos, ya que persigue el control detallado de los factores que intervienen en el sostenimiento del valor intelectual, evitando que el conocimiento que no se esté utilizando en el momento se diluya, evapore o se deje al azar.

De estas derivaciones o reflexiones conceptuales surgen propuestas conducentes a la valoración de la teoría y su inseparable conjugación con la práctica, las cuales poseen momentos, etapas o procesos que la investigación genera cuando se indaga sobre la creación y gestión de conocimientos.

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