A propósito del ambiente que cambia, por lo general de manera significativamente agradable con la llegada del mes de diciembre, se hace necesario retomar el tema sobre la calidad de vida en trabajo, el cual para la mayoría de las personas representa un empleo interesante, retador, bien remunerado y excitante.

El uso y difusión de la expresión calidad de vida en el trabajo se comienza a señalar para resaltar la incipiente presencia de ciertos valores ambientales (ahora “ecológicos”) y humanísticos, que no estaban presentes en las sociedades industrializadas, las cuales competían por el progreso tecnológico, la productividad industrial y el crecimiento económico.

La calidad de vida en el trabajo, se ve afectada por muchos factores, como la supervisión, condiciones de trabajo, pagos y prestaciones, entre otros. Sintetizaré nueve aspectos en el intento de abarcar esta gran temática:

1. Empleo: Esta primera dimensión señala lo productivo y satisfactorio que debe caracterizarlo. Lograr métodos mejorados continuamente en la ejecución de los trabajos, con la participación activa de sus protagonistas, permitirá que el compromiso propicie la capacitación y alta motivación para alcanzar mayor productividad.

2. Remuneración justa y suficiente: La calidad de vida laboral depende del grado de satisfacción de este factor, por eso es la que mayor dificultad presenta, por estar conectada a una serie de valores relativos a los indicadores económicos, de costos, de rentabilidad y financieros, que varían según los estándares objetivos que se deben considerar y/o evaluar.

3. Seguridad y salubridad en el trabajo: Los trabajadores no deben soportar condiciones ambientales ni horarios de trabajo que entrañen riesgos indebidos o amenazas para la salud.

4. Oportunidad de utilizar y desarrollar las aptitudes humanas: El talento humano se puede manifestar y desarrollar cuando se propicie autonomía y autocontrol, uso de variedad de aptitudes en contraposición a un empleo repetitivo y de habilidades limitadas, información y perspectiva que le permita apreciar la importancia, consecuencias y significatividad de su actividad; tareas completas y no un fragmento de las mismas, planteamiento y ejecución del trabajo.

5. Oportunidad de progreso: Contempla el desarrollo como posibilidad de mantener y acrecentar su capacidad productiva intelectual y creativa, que redunde en actualización e innovación laboral, posibilidad de aplicación de lo aprendido dentro y fuera de la organización, oportunidad de ascenso, traslados, rotación interna y la seguridad como garantía de estabilidad y remuneración.

6. Integración social en la organización: Las relaciones interpersonales y el clima que se siente en el lugar de trabajo influye sobre el grado de identificación y sobre la propia estimación del trabajador. La ausencia de prejuicios, la democracia social, la movilidad ascendente, el compañerismo, el espíritu de cuerpo y la comunicación abierta entre la gente; constituyen un clima laboral favorable.

7. Leyes y normas de tipo social: Las reivindicaciones que se han logrado por actas-convenio o contrataciones colectivas han introducido reglas básicas para proteger de medidas arbitrarias o caprichos de los empleadores.

8. El trabajo y la vida privada: La relación entre el trabajo y la vida privada del trabajador debe ser más apreciada cuando está presente el equilibrio, es decir, que el trabajo no llegue a ser tan absorbente y desproporcionado que afecte a la familia, los tiempos de descanso y la restitución de energías necesarias para un funcionamiento balanceado.

9. Significación social de la actividad del empleado: La utilidad social de la institución empleadora posee un gran significado para sus empleados, de tal manera que este factor propicia un fuerte sentimiento de pertenencia.

En el enfoque de la calidad de vida laboral se amplía que el trabajo no solo es una fuente de ingreso, sino que es un medio para la satisfacción de una gran cantidad de necesidades psicosociales.

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