De alguna manera o en algún lugar muchos de nosotros hemos tenido una experiencia significativa de trabajo en equipo, en donde los factores que caracterizan esta práctica han estado presentes. Repetimos con mucha frecuencia un cliché o una afirmación que se asume como verdad por tanta reiteración, y que parece un axioma: “en la unión está la fuerza”. No obstante la dinámica de vida en situación laboral nos presenta un desafío constante: Mantener la cohesión grupal, que pasa por conservar el funcionamiento de unión en la diversidad, y con la cual están estructurados los equipos en los diferentes niveles y fuerza de trabajo organizada. En la actualidad se espera que los gerentes, los supervisores y los empleados dirijan o trabajen en equipos para incrementar la productividad, mejorar la calidad que permita los mejores niveles de satisfacción de los clientes. De manera que hoy se ha establecido que el trabajo en equipo es la ruta crítica para lograr que una cierta cantidad de indicadores de gestión, se lleven a cabo.

Como el espíritu de El Semanario es transitar por diferentes miradas con relación a un tema propuesto, deseo compartir algunas razones por las cuales se hace tan difícil la consolidación de este funcionamiento del trabajo en equipo en las diferentes organizaciones, tanto públicas como privadas.

Charles Darwin en su notoria y permanente influencia, nos aporta un significativo hallazgo: la lucha por la vida humana, por la sobrevivencia, no es exclusivamente conflictiva entre individuos sino que permite prácticas sociales como la cooperación y la interdependencia. Esta reflexión la extraigo para reportar un estudio de William Ouchi: Teoría Z, donde narra cómo las sociedades asiáticas han propiciado el colectivismo, siendo esta una de las razones del porqué el modelo de calidad total tuvo gran éxito en estas culturas orientales, y a su vez en las sociedades occidentales que ostentan la economía de libre mercado capitalista. Se ha establecido y reforzado un individualismo exagerado, que al justificar creencias de superioridad de unos pocos y de inferioridad para otros muchos, favorecen la manifestación de comportamientos que socavan los beneficios del gran propósito del trabajo en equipo, como lo son conflictos agresivos, problemas éticos, competencia y rivalidad; desdeñando de las grandes ventajas que sugieren la cooperación y la interdependencia.

A estos factores vinculados con la imbricada red de factores socio-económico-culturales habría que añadirle: organizaciones que inhiben el aprendizaje al poseer líderes que controlan, que restringen el flujo de comunicación, que propician sólo el cambio planificado y se centran más en los sistemas que en su gente. El listado aún es más extenso, lo cual hace tan vulnerable el trabajo en equipo efectivo así como el logro de la excelencia y permanencia en equipos de alto desempeño.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here