“Todo trabajador tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales”. Así lo establece la Constitución Nacional en su artículo 91. Sin embargo, en las calles los propios trabajadores venezolanos afirman que en tiempos de especulación, de escasez, de paquetes económicos, de tres tipos de cambio y de una crisis económica estruendosa, no se logrará a través de un aumento de salario mínimo, ni siquiera a través de un incremento general de sueldos.

Días atrás, tal y como es costumbre en vísperas del 1ero de mayo, organizaciones sindicales, entre las que se destacan el Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato (Fadess) y la Unión Nacional de Trabajadores (Únete), exigían al Gobierno un incremento general de salarios no menor a 70% para compensar medianamente la pérdida de poder adquisitivo frente a la elevada inflación, que el año pasado terminó en 56,3% y cuyas proyecciones este año, según la firma Ecoanalítica, será de 76% con una caída de 14,2% del sueldo mínimo y de 16,4% del salario promedio.

Ismael Impellizzieri, presidente de la Cámara de Industriales de La Victoria, estado Aragua, advierte que, en estas condiciones, cualquier aumento se volverá sal y agua si no va acompañado de políticas que le pongan un freno al índice inflacionario, que abra verdaderas fuentes de empleo, que frene la escalada de precios, que minimice la escasez, que flexibilice el mercado y especialmente que le permita al país recobrar la productividad.

“De cada dólar que entra a esta nación, 96% es por concepto petrolero. ¡Nunca habíamos sido tan dependientes de este recurso como ahora! No producimos nada en el país. Ni siquiera para consumo interno. Eso, entre otras cosas, propicia la especulación y el alto costo de la vida”, explicó.

Por otro lado, recomendó al Gobierno que reduzca la cantidad de dinero inorgánico en circulación, “es decir aquellas monedas y billetes que están en la calle pero que no tienen respaldo en dólares”, ya que –según dijo- “es un problema fundamental detrás del alza inflacionaria”.

A propósito del dólar, el empresario criticó que la economía venezolana se maneje con tres tipos de cambio oficiales e irónicamente convidó a los venezolanos a sacar cuentas en relación a cómo incide la puesta en marcha de Sicad I y II en el bolsillo de la clase trabajadora.

“Hasta ahora (antes del aumento de sueldo correspondiente al 1ero de mayo de 2014) el salario mínimo vigente en dólares a la tasa oficial de Cadivi, de 6,3 Bs. por dólar, lo posicionaba como el segundo sueldo más alto de Latinoamérica, es decir, en US$ 519, quedando después de Argentina. Pero si se calcula usando la tasa oficial de SICAD I, de 10,8 Bs/US$, el nuevo salario mínimo mensual es de 303 dólares y Venezuela se sitúa como el número once, debajo de Ecuador. Sin embargo, todos sabemos que la realidad es esta: calculando la tasa oficial del Sicad II, de 51,86 bolívares por dólar Venezuela pasa a tener el segundo peor salario mínimo, siendo de apenas US$ 63, por encima únicamente de Cuba que está en diez dólares”, exaltó alarmado.

“Es increíble que ahora, después de 15 años, se reconozca que no hay materias primas, que no hay divisas y que el sistema económico en términos generales no funciona como es debido. Lo peor es que en respuesta a este grotesco escenario nos lanzan una ofensiva económica y una Ley de Precios Justos que se traduce en controles y más controles cuando en realidad lo que deben brindarnos es flexibilidad”, aseguró.

¿Aumento en condiciones “perfectas”?

Para otros más optimistas, como el economista Yermán Gutiérrez, este nuevo aumento salarial sí incrementará la capacidad adquisitiva de los más de 3 millones de trabajadores que tiene el país.

“¿Por qué? Porque contamos con La Ley Orgánica de Precios Justos que nos asegura el desarrollo armónico, justo, equitativo, productivo y soberano de la economía nacional. Esto, aunado a una nueva administración y control de divisas, permitirá que el nuevo incremento represente de manera real una mejora en el consumo”, opinó, exaltando que “también la nueva ofensiva económica se muestra como una luz al final del túnel, pues nos garantizará más y mejor producción priorizando los rubros de alimentación, higiene personal y productos de limpieza, transporte y repuestos, y medicamentos y equipamiento médico, para combatir el desabastecimiento, que es uno de los grandes dolores de cabeza del pueblo venezolano”.

Gutiérrez aseguró que lo mejor de todo es que el Estado ha garantizado previamente, las condiciones perfectas para que el nuevo incremento no se vuelva “sal y agua”, como en años anteriores.

“Esto con Chávez no pasaba”

Felipe Rivas, sindicalista
Felipe Rivas, sindicalista

Felipe Rivas, sindicalista, exaltó que el “tardío” pronunciamiento del gobierno con relación al aumento de sueldos había mantenido en ascuas a la clase trabajadora.
“El año pasado, el Presidente Maduro había anunciado el incremento salarial desde abril. Esta vez la masa obrera, y el país en general, también esperaba la noticia mucho antes, especialmente ahora que la inflación y el alto costo de la vida se han hecho insostenibles”, opinó, acotando además que “sin ánimos de caer en trivialidades políticas” es curioso que la moneda se haya venido devaluando de forma exponencial desde que Maduro asumió el poder. Todo el mundo lo comenta porque esto con Chávez no pasaba, y eso que se trata del mismo gobierno”.

¿Cómo verle el queso a la tostada?

El precio de la Canasta Básica Familiar, en enero de 2014, se situó en Bs. 15.919,76 frente a un salario mínimo en 3.270,3. Esto evidencia la crisis económica por la que atraviesa el pueblo venezolano, una crisis que es reconocida incluso por los adeptos al oficialismo.

Lidia Rojas, administradora
Lidia Rojas, administradora

Por esta razón, Lidia Rojas, administradora, recomienda a los trabajadores y a las trabajadoras priorizar las necesidades en el hogar y planificarlas, como el mejor antídoto para enfrentar el alto costo de la vida.

“Sabemos que los alimentos son prioridad. Entonces planifiquemos hacer un mercado mensual, ayúdese con los tickets de alimentación, compre en ferias bolivarianas, haga su colita en Mercal y aproveche los productos subsidiados por el gobierno. Así le quedará dinero para cubrir el resto de los servicios básicos, el pasaje y los demás gastos que forman parte del día a día”, dijo.

Igualmente, exaltó que los venezolanos deben fortalecer la cultura del ahorro.

“Parece imposible pero sí se puede. Disponga, aunque sea de 100 bolívares quincenales para eso. Guarde y verá que al cabo de unos meses podrá darse un buen lujo”, aseguró.

Precisamente en relación a las banalidades, Rojas sugirió tratar de suprimirlas al máximo.

“El celular es un lujo, por ejemplo. Muchos se afilian al plan más barato para no gastar tanto, pero resulta que cuando se quedan sin saldo van y recargan 100 bs más y a la semana siguiente 50 y así van. Allí hay un flujo de dinero que pudiera ser invertido en una verdadera prioridad, o en el ahorro”, explicó destacando que para la mujer venezolana es muy difícil librarse de los lujos asociados a la belleza y a la vanidad, como la peluquería, por lo que recomendó tratar de buscar los sitios donde ofrezcan los precios más accesibles, comprar cuando hayan ofertas y cuidarse de no caer en brazos de los especuladores.

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