Colombia se halla en medio de un proceso para alcanzar la paz. El gobierno de Juan Manuel Santos y las guerrillas de las FARC y el ELN han decidido sentarse a negociar el tema de la pacificación, en La Habana, Cuba. Desde luego, las negociaciones no han estado ausente en la campaña electoral por la Presidencia de la República.

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El proceso de paz tiene sus críticos. El candidato uribista Oscar Iván Zuluaga –del Centro Democrático-, no ha dudado en hacer pública su posición durante uno de sus últimos recorridos de campaña. “Un Estado legítimo no negocia la política antidrogas con quienes han afectado al país”, dijo, cuestionando que Santos se haya sentado a negociar en materia de drogas con el “principal cártel de narcotráfico del mundo”.

Por su parte, el aspirante por la Alianza Verde, Enrique Peñalosa, ha catalogado como “lamentable” que se “utilicen políticamente en campaña las negociaciones de La Habana. Ese es un tema que no debería ser electoral, porque independientemente de quien sea el gobierno, esos diálogos deben continuar”.

La candidata de la coalición de izquierda, Clara López, no se quedó atrás, expresando: “debemos objetar que se use algo tan importante como la paz, como una bandera partidista en busca de la reelección”. Pero, ¿cómo, cuándo y dónde se cerró el trato?

Cese al fuego

El pasado viernes 16, las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron, tras negociaciones en el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba, el cese unilateral al fuego, “en favor de la reconciliación nacional”.

El cese, anunciado por el vocero de las FARC, Jorge Torres Victoria, alias “Pablo Catatumbo”, se produjo antes de sentarse en una nueva jornada de conversaciones, en el marco del tercer punto –de cinco establecidos- de la agenda de discusiones, referente a la solución al problema de drogas ilícitas.

Entre tanto, mediante un comunicado, las Naciones Unidas de Colombia asevera que la medida no sólo facilitará el normal desarrollo del proceso electoral que vive el país, sino que además ahorraría el sufrimiento de los pobladores.

Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, jefe máximo del ELN y Timoleón Jiménez, alias “Timochenko”, jefe de las FARC, firmaron el documento.

Los acuerdos

Dentro de ese contexto, es relevante hacer mención a los acuerdos logrados y traducidos en el compromiso de las FARC de “romper relación con el narcotráfico tras el fin del conflicto armado”, y el compromiso del Gobierno de emprender un nuevo programa nacional de sustitución de cultivos ilícitos como parte de la transformación estructural del campo.
En tal sentido, ambas partes coincidieron en que sería esencial la “amplia participación de las comunidades, incluyendo las directamente involucradas con el cultivo ilegal”. Según informe emitido el pasado 2013 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC): de 32 departamentos que tiene Colombia, 23 cuentan con áreas de cultivo de coca. Estos Acuerdos tendrían impacto en 70% de los cultivos ilícitos de coca en Colombia.

OEA aplaude

De manera que no todos están en contra. Las conversaciones de paz que el Gobierno de Colombia y las FARC han emprendido en la lucha contra el narcotráfico fueron aplaudidas por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

Asimismo, según reseña EFE, Insulza indicó en un comunicado: “este paso nos alegra y nos hace abrigar esperanzas sobre la posibilidad de que la paz se alcance muy pronto en ese querido país”, felicitando al Presidente de Colombia y candidato a la reelección, Juan Manuel Santos, “por el liderazgo en un proceso que ha sido difícil y que se conduce sin despejes de terreno y sin treguas, alcanzando resultados sustantivos”.

¿Realmente se desvincularán del narcotráfico?

Hoy todos se plantean una gran interrogante ¿realmente se desvincularán del narcotráfico? Desde hace tres décadas, las FARC se lucra del negocio de la droga, de allí, la guerra contra el Estado. De acuerdo al mismo Gobierno esta fuerza pasó de ser un grupo insurgente a un narcocartel que opera 70% de este ilícito en Colombia.

Todo indica que el cumplimiento de lo acordado en la mesa de negociación que se concretó recientemente, representaría un golpe, de manera directa, a la estructura criminal de las FARC, al desarticular las redes nacionales e internacionales de este negocio.

Una presunción que tira por la borda Marta Lucía, candidata a la Presidencia de Colombia por la bancada Conservadora, quien ha afirmado que este proceso de paz “coincide simplemente con la entrada de la insurgencia a la campaña del Presidente Santos”, es decir, “esto es una tregua para favorecer la campaña”.

Y es que, como dice Zuluaga el cese al fuego debería ser definitivo y no solo por 8 días. “(…) buscar una paz negociada pero con un cese real, no a cuenta gotas (…) no genera confianza (…) el país necesita cese a toda acción criminal” sentenció refiriéndose al caso del par de niños utilizados para transportar unas bombas y el asesinato de soldados y policías.

A su juicio “la única razón para que la guerrilla cese al fuego en medio del proceso electoral es política”, siendo calificado como positivo por Peñalosa quien ha comentado “es la primera vez que las FARC tienen un gesto con intereses en el apoyo popular, o sea que pueden tener interese en volverse una fuerza política”. En resumen, un nuevo proceso de paz ¿logrará poner fin al conflicto armado?

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