Siglos atrás el más alto cargo público con nombre de mujer era el de Reina o Emperatriz. Pero hoy, mujeres de todo el mundo están a la cabeza de sus naciones y ocupando importantes curules. En América Latina, cuatro presidentas gobernando. Mientras tanto el liderazgo femenino en Venezuela se pule desde las bases.

En los últimos 40 años, diez mujeres latinas han sido presidentas de sus países de origen. Incluso, en los actuales momentos Latinoamérica experimenta un periodo histórico en materia política. Cuatro mujeres dirigen de forma simultánea sus naciones. La brasileña Dilma Rouseff, la argentina Cristina Fernández, la costarricense Laura Chinchilla y la chilena Michelle Bachelet.

Sin embargo, ninguna dama ha conseguido colarse en la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela aún y cuando muchas lo han intentado desde 1988, año en el que Ismenia de Villaba debutó en los comicios electorales. Aun así, historiadores contemporáneos aseguran que, entre 1984 y 1989, una mujer gobernó Venezuela ¿su nombre? Blanca Ibáñez, la poderosa secretaria privada y compañera sentimental del presidente Jaime Lusinchi, quien presuntamente decidía sobre los beneficios de los contratos de obras públicas, seleccionaba los ascensos de las Fuerzas Armadas, filtraba todo tipo de acceso al Presidente y hasta nombraba y destituía funcionarios.

Pero, en realidad, mujeres mucho más carismáticas y preparadas para gobernar han hecho el intento formal de llegar al Palacio de Miraflores. Tal es el caso de la ex Miss Universo Irene Sáez, politóloga, electa alcaldesa de Chacao en dos oportunidades y gobernadora del estado Nueva Esparta en una ocasión. Su diligencia la posicionó como una mujer inolvidable en la historia del país. De hecho es posible que se le recuerde más por su exitosa incursión en la política que por su igualmente exitosa participación en certámenes de belleza.

Así pues, la participación que tiene la mujer venezolana en el campo político actualmente no tiene precedentes. De hecho, 3 de los 5 poderes públicos están siendo dirigidos por féminas: el poder electoral, es conducido por la Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) Tibisay Lucena; el poder Moral está en manos de la Fiscal General de la República Luisa Ortega y el Judicial, está presidido por la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela Morales.

También en la Asamblea Nacional se tiene la más alta participación de mujeres en la historia del país. Hay 27 diputadas, de 165 parlamentarios, lo que representa 16,5% superando significativamente el 10% de presencia femenina del período anterior. Sin embargo, aún queda camino por recorrer para alcanzar el principio de paridad de 50-50 en la participación social y política de mujeres y hombres, según el artículo 21 de la Constitución Nacional. Aún así, en este sentido, parlamentos internacionales le llevan una gran ventaja a Venezuela: Argentina tiene 39% de participación femenina, Costa Rica 37%, Ecuador 32%, así como México y Perú con 28% en ambos casos.

Pero más allá de los altos cargos, el papel que están jugando las mujeres venezolanas en los Consejos Comunales es notorio y favorable –al igual que en las Misiones- donde su papel está abarcando un 60% del poder, fortaleciendo el liderazgo de millones de ellas. Inspirado precisamente en el desenvolvimiento femenino dentro de los autogobiernos locales y de los programas sociales fue que, una vez, el Presidente Hugo Chávez se confesó feminista y dijo que le hubiese gustado entregarle la presidencia a una mujer; y es que, como dijo Eva Perón, la primera presidenta de Argentina, “ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad”.

DOS SIGLOS ATRÁS

Contaba el mismísimo Capitán General Vicente Emparan que una señora animó con su verbo al pueblo que lo derrocó aquel 19 de abril de 1810. Según él, la dama gritaba encendida frente a los presentes por lo que sus conversaciones y arreglos, en cuestión de horas, culminaron con el trascendental derrocamiento. Ella, explicó Emparan, era cómplice de los revolucionarios y madre de dos de ellos. Se refería pues a la progenitora de Mariano y Tomás Montilla, Doña Juana Antonia Díaz Padrón, quien hoy -204 años más tarde- es evidencia fiel del compromiso que desde siempre han tenido las mujeres venezolanas en el acontecer político de la república. Incluso, de aquella época hay un listado glorioso de damas insignes: Manuelita Sanz, la Libertadora de El Libertador; Teresa Heredia; Luisa Cáceres de Arismendi; Luisa de Pacanins; Josefa Joaquina Sánchez; Juana Ramírez; Concepción Mariño; Leonor de la Guerra; Consuelo Fernández; Cecilia Mujica; Ana María Campos, entre muchas otras.

MUJERES POLÍTICAS DE HOY

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Entre aquellas venezolanas y las de pleno siglo XXI hay notables similitudes. Para Magaly Figuera, alcaldesa del municipio José Rafael Revenga de la entidad aragüeña, “las mujeres que incursionamos en el ámbito político –sea la época que sea- nos caracterizamos por ser solidarias, cooperativas, profundamente humanas y jamás negociamos nuestros principios”, dijo.

Algo similar opinó Karin Salanova, quien actualmente se destaca como concejala y Presidenta del ilustre ayuntamiento de la Ciudad de la Juventud. Según ella, cuando una mujer se dedica a la política lo hace por amor al prójimo, para ayudar, con la esperanza de, desde el gobierno, brindar apoyo social a su comunidad, a su ciudad, a su estado, a su país y por qué no al mundo.

“Pero además, las venezolanas que ocupan un cargo político hoy en día, o que aspiran ganarlo, deben ser líderes preparadas, llenas de tolerancia, con principios morales muy bien fundamentados y llevar mucho cariño por dentro”, agregó.

Sumiré Ferrara, diputada y Presidenta del Consejo Legislativo Bolivariano de Aragua (CLEBA), agregó que las venezolanas están conquistando cada vez más espacios en la construcción de la Patria Nueva por ser sinceras, empáticas, disciplinadas, humanistas, formadoras y responsables.

“Haciendo uso de las virtudes, estrategias, lealtad e ideología defendemos de forma consciente nuestros derechos y conquistas alcanzadas”, agregó.

Sin embargo, hacer política no es una tarea fácil para ellas, pues la mayoría combina las actividades y quehaceres propios del medio con los roles de madre, de esposa, de hija, de hermana, de amiga, de estudiante y por supuesto, y de damas hermosas ya que siempre, como buenas venezolanas, están de punta en blanco.

Sobre la incursión de las venezolanas al mundo político, estudios internacionales revelan que la mayoría de ellas recibe alguna forma de influencia familiar. Muchas tienen una figura paterna que las impulsó a participar en la política o una madre activa luchadora social que las marcó fuertemente. Este es el caso, de Magaly Figuera quien no sólo recibió influencia de izquierda por parte de sus progenitores sino también de su abuela Berta Peña y asegura que ella, está haciendo lo mismo con sus hijos al punto de que su pequeña Fabiana, de sólo 5 años, prepare discursos para pronunciar en las comunidades junto a su madre y la acompañe gustosa a muchos eventos políticos.

A propósito de la crianza de los hijos, que supone para ellas otra labor impostergable en su día a día, todas apuestan no a la cantidad de tiempo que puedan brindarles sino a la calidad. De hecho, en muchos casos sus proles las motivan a dar una lucha mayor.

La diputada Ferrara, por ejemplo, asegura que sus hijos Oswaldo y Paola son “mis grandes razones para seguir avanzando y aportando en el proceso revolucionario, para la construcción del Socialismo, donde los niños, niñas y adolescentes de hoy podrán ver el País Potencia con el que soñó el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías”.

Por otra parte, en cuanto al lado negativo de la incursión femenina en la política cabe destacar el reciente reporte que hiciera el grupo Género y Salud Pública de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) acerca de cómo este tipo de mujeres “guerreras” que deben compaginar su vida laboral con la familiar, es decir, que deben afrontar una doble jornada interminable cada día están expuestas a un amplio abanico de trastornos de salud ligados al estrés y al ritmo de vida.

Son mujeres que, duermen menos, se alimentan mal y hacen menos ejercicio físico. Lo que se convierte, más temprano que tarde, en enfermedades cardiovasculares, obesidad y otros padecimientos característicos de los hombres.

Pero esto no detiene a las venezolanas. Comentaba la Diputada del CLEBA que “las injusticias sociales nos motivan a dar la lucha, así como las diferencias de clase. No podemos dejar de ser solidarias y de trabajar por la igualdad. Además, Venezuela tiene nombre de mujer y seguiremos dando la batalla”.

IGUALDAD PARA LAS MUJERES: PROGRESO PARA TOD@S

El tema del Día Internacional de la Mujer 2014, celebrado anualmente cada 8 de marzo, es: “Igualdad para las mujeres: progreso para tod@s”, en términos de impulsar un reparto más equitativo no sólo en materia laboral sino en cuanto a las responsabilidades familiares y domésticas.

Este año, se conmemora en la sede de la ONU en Nueva York un día antes, en vísperas de la 58 ª Sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer, que comienza el 10 de marzo. Se espera que el evento cuente con la presencia del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, entre otras y otros dignatarios.

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