Todo o nada

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Es ésta una frase que gusta mucho al ludópata a quien, en su afán de ganarlo todo, no le importa “tirar el resto”, pero no nos referimos a él. Mucho menos estamos refiriéndonos al bolero que lleva éste nombre, en el cual, el enamorado desesperado, da un ultimátum a su pretendida, para que le corresponda.

No. Nos referimos al oposicionismo apátrida y fascista que, en su desesperación al ver insatisfechas sus pretensiones de alcanzar el poder, cada vez que convoca a sus seguidores asegura que ahora si saldrán del Presidente Constitucional Nicolás Maduro.

El pasado miércoles 19 del presente mes, se lo jugaron todo. Como ludópatas, terminaron “empatucando” la baraja para hacerse “ajiléis de 51”, asimismos; como despechados, con una botella de ron vacía en sus manos, terminaron abrazando la rockola.

Dan pena ajena. Cada día demuestran que son malos políticos, que la política no es su arte. No logran entender que la política, es un permanente estar pensando. Ignoran que los actores de la política, tienen que estar en un permanente pensar distinto. Desconocen que ese pensar distinto es un pensar de otro modo, es una reflexión que nos conduzca a redefinir los marcos teórico conceptuales que han acompañado los cambios y transformaciones que ha vivido la humanidad.

Esto no lo pueden entender. Además de no poderlo, no se los permiten entender. Y no pueden hacerlo porque el oposicionismo no piensa con cabeza propia. Sobradas son las razones que demuestran su condición de peones y adláteres del imperio. El imperio los ha convertido en los muñecos del ventrílocuo. Hablan y actúan de acuerdo al libreto que éste les elabora.

El pueblo venezolano, el 19 de abril pasado, le imprimió una aplastante derrota al oposicionismo apátrida y fascista. Como era de esperar, porque son tercos e indolentes, de nuevo, como lo han hecho en estos últimos diecisiete años, recurrieron a la violencia.

Al respecto bien vale una reflexión. Sí la violencia, como praxis política, ha sido siempre derrotada en Venezuela, si los focos violentos y terroristas cada vez están más identificados, si con ella no han logrado derrocar a la Revolución Bolivariana, ¿por qué el oposicionismo insiste en ella?

La primera respuesta está referida al carácter fascista que nutre su acción política. Como buenos fascistas, y mire que en ello son de primera, son superiores al stronismo, al pinochetismo, al duvalierismo y al somocismo. No exageramos si decimos que son superiores al nacismo, al falangismo y al propio fascismo italiano. La segunda, es que han hecho de la violencia una industria, es su industria más rentable. No es ninguna casualidad que entre sus principales promotores y financistas estén Uribe y Pastrana, jefes políticos del narcotráfico colombiano; estén los consorcios petroleros norteamericanos; estén Temer, Macri, Cartes y Kuczynski; este el Partido Popular español; pero sobre todo ha estado y están,los gobiernos de Bush, Obama y Trump, a través del Departamento de Estado y de Defensa; estén los grandes consorcios de medios de comunicación del mundo; por solo mencionar algunos.

Estos son su Mefistófeles. Son sus verdaderos jefes. Son los que se apoderarían de nuestras riquezas naturales. Por ello, como el ludópata y el borracho despechado, juegan al: Todo o nada.

@HugoCabezas78

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