Robert Serra y los “manitas blancas”

Robert Serra y los manitas blancas

El asesinato del amigo y camarada Robert Serra, además de ser la expresión sin caretas de la verdadera concepción de la política para la ultraderecha, está cargada de una serie de simbolismos contra el partido de la revolución y en especial contra la juventud chavista que se erige como bastión de garantía para la irreversibilidad de la Revolución Bolivariana. Pero de igual forma quienes planificaron la muerte de Robert buscan enviar un mensaje a la juventud oposicionista, a los “estudiantes manitas blancas”, a todos aquellos que marchan sin saber por qué y que solo sueñan con ver pisar la bota de los marines gringos en nuestro país. El mensaje a la “juventud oposicionista” es aterrador, los invita a no creer en la política, a no creer en la vida y usar la violencia y la muerte como forma de lucha. El mensaje a sus partidarios devela el profundo desprecio que la ultraderecha siente por quienes habitamos la tierra de Bolívar y Chávez, les grita con el asesinato de Robert: “la vida no vale nada si no gobierna la oligarquía y si es el pueblo quien tiene el poder lo debe entregar por las malas y pagar con la muerte su atrevimiento”.

No es sorpresa que la “dirigencia” de la MUD y los partidos jurásicos vacilaran y fueran timoratos y cantinflescos a la hora de condenar el asesinato de Robert, eso era de esperarse porque conocemos a estos personajes y sabemos de su escaza vocación humanista y desprecio al pueblo. Pero resulta verdaderamente preocupante que la llamada “juventud oposicionista” no reaccionará sino para la burla; ningún “dirigente juvenil opositor” salió a condenar el hecho, a reconocer que la muerte violenta y por razones políticas de un adversario contemporáneo resulta un hecho abominable. Esto nos indica que el mensaje terrorista ha calado en aquel sector, que los herederos de la oligarquía han sido correctamente formados como buitres que planean vivir de la violencia y la muerte. Uno de los peores mensajes que envía la muerte de Robert al país es la verdadera cara de la juventud oposicionista: fascismo puro. En este sentido el Partido Socialista Unido de Venezuela a través de la JPSUV debe continuar el proceso de renovación que se venía adelantando pero además propiciar que el protagonismo juvenil ocupe nuevos espacios, que se potencie su talento, su audacia, su ímpetu su pasión, a fin de contrarrestar los efectos que la política del terror intenta provocar en nuestros jóvenes.

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