El nihilismo es, con holgura, la primera fuerza electoral de Venezuela. Y su candidato, el doctor Ninguno, el consentido de la opinión pública. Son los únicos que crecen en el xerófilo paisaje político del país. Atentos, pues, a este volátil ecosistema, rico en nutrientes para los aprendices de brujo.

Vámonos a los números. En un sondeo de reciente data, realizado por una firma demoscópica digna del mayor crédito, le preguntaron a la población qué líder estaba haciendo algo por el país. 68% respondió al unísono con un atronador NINGUNO. También se le consultó a la gente a quién consideraba líder en esta coyuntura. Ni uno superó el umbral del 15%. El que aparece primero (así estará la cañada, que el gato la brinca al trote), es Nicolás Maduro, con 12%. Muy lejos aparecen Henrique Capriles y Leopoldo López, ambos con 4%. Ninguno de estos tres hombres, que se supone encarnan las mayores tendencias políticas de la Venezuela contemporánea, traspone el 33% de popularidad. ¡Que se vayan todos!, pareciera ser el slogan de moda, copiado de la Argentina de principios de siglo.

vicente López

¿Cómo no dudar del liderazgo de un presidente que le ofrenda el cráneo de su ministro del Interior a grupos delictivos revestidos de colectivos sociales? Fue un “delivery”. Los señores del 5 de Marzo reclamaron la cabeza del general Rodríguez Torres hace menos de un mes y ya les llegó el pedido. Como postre, el Gobierno sacrificó a la directiva del CICPC en pleno. Los ex PM del 5 de Marzo solo necesitaron amenazar para obtener lo que buscaban. Es otra manifestación del gobierno osteoporótico que tenemos. Si la razón es que los funcionarios actuantes en el procedimiento del edificio Manfredi ajusticiaron a cinco miembros del colectivo 5 de Marzo, Maduro ha debido decirlo. Esa sería una buena razón para tomar medidas drásticas porque, según la Constitución Bolivariana, toda ejecución es extrajudicial en esta Nación.

¿Cómo no descreer de un Gobierno que en año y medio de gestión no ha podido ganar posiciones en la “guerra económica” que supuestamente le declararon Estados Unidos y sus adláteres? ¿Qué seriedad puede inspirar una gente que no es capaz de garantizar el suministro de medicinas, pañales, alimentos, vivienda y seguridad personal? Si no pueden con eso, ¿con qué van a poder? ¿Qué confianza va a transmitir un presidente que ante los planteamientos acuciantes de una venezolana humilde solo atina a responder: ‘¿Qué puedo hacer yo?’? Pues gobernar, hombre. Se le han ido 16 meses en intrascendencias y los problemas más urgentes no hacen sino empeorar. Es increíble que, aún así, conserve cerca de 30% de aceptación entre la ciudadanía.

Y a la vez, ¿cómo va a ser respetable una oposición que le permite a una de sus dirigentes casi que alzar copas por la caída de los precios del petróleo sin desmarcarse expresamente? ¿Cómo toleran, sin decir nada, tamaña insensibilidad, propia de una señora a la que nada le ha faltado en la vida y que poco le importan las penurias de los demás? ¿Cómo seguir a una “alternativa” incapaz de movilizar a un país donde cerca del 80% siente malestar por la situación reinante? ¿Qué clase de liderazgo va a buscar a Nueva York lo que tiene que encontrar en Barlovento? Por eso es que Ninguno espuelea su montura y gana por 31 cuerpos, como Secretariat en Belmont Stakes.

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