La “nueva” Europa

Mientras Europa es sacudida por el huracán revolucionario de la democracia popular que reivindica a la política y al papel del Estado en función de resguardar al ciudadano, sus derechos y potenciar sus capacidades que han sido secuestradas y neutralizadas por el “dios mercado”; en nuestro país el oposicionismo en una lectura absolutamente errada de los nuevos tiempos que vive el mundo, intenta decretar el “fracaso del modelo socialista” y el “fin de la historia”, para clamar por la vuelta a la adopción del modelo neoliberal que entre las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, provocó más de 70% de pobreza, endeudamiento y pérdida de soberanía política, económica y militar de nuestras repúblicas, en beneficio de las grandes corporaciones internacionales.

La victoria política de Alexis Tsipras en Grecia y la cada vez más contundente demostración de apoyo al partido Podemos en España, hacen tambalear al viejo mundo, cuyos ciudadanos exigen cambios en una dirección tal, que los gobiernos no terminan de comprender que su papel es el de estar al servicio del pueblo y no del capital financiero internacional. Reivindicar la política para construir una mejor sociedad, potenciar al ser humano y colocar la economía al servicio del hombre fue desde siempre la propuesta del Comandante Chávez, que ahora reconoce e intenta aplicar la nueva Europa por sobre los dogmas del neoliberalismo.

Pero en nuestro país la clase política pitiyanqui maneja otro discurso, el del “fracaso del modelo socialista”. Claman e intentan convencer a todos de que la “crisis” económica que vivimos es el resultado de una política económica errada y no, por el contrario, de un ataque sistemático nacional e internacional para socavar la riqueza nacional que en control del gobierno revolucionario ha logrado incluir a cientos de miles a la educación gratuita, los servicios de salud y alimentación de calidad.

Los vientos de cambio que corren por Europa son, en buena medida, consecuencia de los aciertos que las revoluciones populares de Nuestra América han alcanzado en los últimos años. Poner el Estado al servicio de los ciudadanos solo es posible en la medida que trascendemos el neoliberalismo, reivindicando el papel de la política en la sociedad. Qué bueno ver al viejo mundo despertar ante la barbarie del Capitalismo, sacudirse los dogmas conservadores y parir una “nueva Europa”, esta vez impulsados por el ejemplo que Nuestra América dio.

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