Artículo de opinión de Hugo Cabezas

Luego de la insolente declaración del Presidente Obama, en la que calificó a Venezuela como una inusual y extraordinaria amenaza para la seguridad nacional y política externa de EE.UU., las múltiples declaraciones en repudio a tan absurda sentencia no se hicieron esperar. De todo el mundo han surgido pronunciamientos para rechazar el nefasto decreto que terminó por sepultar la ya decepcionante administración de Barack Hussein Obama II al mando de la potencia imperial. Así la UNASUR deploró la injerencia norteamericana, pero además exigió la derogación del decreto. China abogó por la capacidad de Venezuela de resolver sus problemas internos sin necesidad de intervención extranjera, lo mismo que Rusia y de forma unilateral muchos países de Latinoamérica como Nicaragua, Cuba, Ecuador y Bolivia, entre otros. Poco se difundió a través de los medios, pero hasta la pitiyanqui MUD rechazó el calificativo de Venezuela como “amenaza a los EE.UU.” a través de un tímido pronunciamiento colgado en su portal web. La cúpula de la Iglesia Católica, tan comprometida con el oposicionismo y los permanentes movimientos desestabilizadores, también rechazó el decreto y fuera de nuestras fronteras los “expertos y analistas” que en nada favorecen a la Revolución Bolivariana, coincidieron en que la reciente acción de Obama destaca más por su torpeza que por su audacia. En resumen, el grotesco ataque del Imperio reforzó la solidaridad mundial para con la Revolución y el pueblo venezolanos. Corresponde ahora transformar esa solidaridad en acciones concretas que hagan sentir por la vía diplomática la insolencia e inmoralidad del accionar gringo contra la patria de Bolívar y Chávez. Como hemos sostenido en anteriores oportunidades, la coyuntura del golpe internacional contra Venezuela es y será prueba de fuego para las nacientes CELAC y UNASUR. Qué interesante hubiera sido tener constituido ya el Consejo de Defensa de UNASUR ante una amenaza de esta magnitud. Ahora le tocará a Obama seguir escuchando desde todo el mundo la crítica a su accionar, la próxima cita será en Panamá, donde Obama tendrá la oreja caliente de tanto escuchar respecto de lo que ya no se permitirá más contra Venezuela y nuestra América.

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