Imagen artículo Hugo Cabezas

Tal y como se reseñaron los hechos, la VII Cumbre de las Américas pasará ciertamente a la historia más por los anécdotas y chismes de pasillo, que por la efectividad de los acuerdos alcanzados. Y esto es así, no por falta de fuerza y contundencia en actuaciones y propuestas políticas sino porque al imperio gringo no le da la gana de que los grandes medios de comunicación global, informen, analicen y promuevan los hechos políticos que la cumbre vivió. Así, la espectacular, contundente y coherente manifestación de unión, ejercicio de soberanía y apoyo de Nuestra América, sí: Latinoamérica en contra de la injerencia de los EE.UU. en la región es borrada de un zarpazo en todas las grandes y pro-yanquis empresas de información que cubrieron el encuentro. Todas las declaraciones de presidentes y jefes de gobierno de Latinoamérica y el caribe apoyaron a Venezuela y rechazaron la injerencia y grosería que representa el decreto de Obama, eso en cualquier otra reunión hubiera sido titular de una semana en la prensa, pero el Departamento de Estado y sus secuaces de la SIP se encargan de ignorarlo lo suficiente como para que la gente pienso que no ocurrió. Tampoco es noticia las propuestas trascendentales como la del Presidente Rafael Correa de crear un nuevo sistema de defensa de los DDHH que trascienda el bufete de extrema derecha en que devino la CIDH; o la solicitud de extender disculpas y resarcir con indemnizaciones a las víctimas de la última invasión gringa en Panamá que hiciera nuestro Presidente Nicolás Maduro; o la denuncia de Daniel Ortega sobre la doble moral gringa “por un lado un gesto con Cuba por el otro un golpe contra Venezuela”. Una nueva retirada a destiempo del Presidente de los EE.UU. como ocurrió con Bush en Mar del Plata y reeditó Obama en Panamá, pasa por debajo de la mesa cuando demuestra no solo evidente desprecio y poca seriedad en los planteamientos de una nueva era en las relaciones de EE.UU con la región. La Cumbre de los Pueblos de donde surgen análisis y propuestas concretas no es noticia tampoco. Obama fue con su agenda y esa es la que buscan que trascienda en la historia, el acercamiento con Cuba aun manteniendo el bloqueo sin asumir culpabilidad alguna ni analizar los cincuenta 50 años de maltrato a un pueblo; es decir: al menos prometer que eso no volverá a pasar; y por si acaso bastante centimetraje le dieron a la bestia (el carro-tanque del presidente gringo) como para que la prensa se entretuviera en medio de una reunión que por primera vez sentó a los 35 países del continente. La verdadera historia de la Cumbre de las Américas es la que estamos escribiendo en Nuestra América, la que se levanta día a día a ejercer su soberanía, a enfrentar el intervencionismo, a denunciar al imperio. Esa es la historia que estamos escribiendo y no la que vende CNN de un “revolucionario” Barack Obama, justo y humanitario cuando sigue bombardeando pueblos, amenazando naciones y promoviendo golpes de estado. Por ello seguimos apostando a las instancias legadas por el Comandante Chávez: UNASUR, CELAC, ALBA, TCP, para lograr que estas cumbres, más allá de una simple foto, ayuden a escribir una nueva historia.

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