La explotación petrolera y la transformación capitalista de Venezuela

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La explotación petrolera constituyó, en el proceso sociohistórico venezolano, el punto de partida a través del cual se edificó el modelo de estructuración capitalista de la formación social venezolana. Con el ascenso al poder de Juan Vicente Gómez (1908) se inicia dicho proceso. Comienzan a producirse cambios estructurales en la formación social venezolana que hacen posible la estructuración capitalista, los mismos están dirigidos a lograr la centralización del poder a través de la constitución de un Estado fuerte; para ello se plantea la constitución de un Estado central, la administración pública adquiere una nueva dimensión, reforma la hacienda pública con el propósito de que ésta deje de ser apropiada por los caudillos regionales y locales, el estado centralizado será el nuevo administrador del erario nacional. Reformas estas que fueron posibles ya que la tierra, y la propiedad de ésta, dejaron de ser la base material del poder; por tanto, la hacienda de plantación, como núcleo fundamental de la sociedad agraria venezolana, perdió su fuerza y, con ella el caudillismo, Gómez se convirtió en el “Taita” de la nación, para lograrlo, le dio carácter nacional y modernizó el ejército.

Dos grandes líneas de acción y definición pudiéramos establecer como características generales de este proceso. Primero, por ser la nación dueña de las riquezas del subsuelo, convierten al Estado venezolano en administrador de la renta petrolera, el Estado venezolano habrá de convertirse en un “Estado rentista”, principal agente diseñador y conductor del proceso de cambio en el país. Con el desarrollo de la explotación petrolera se alcanzaron nuevos niveles en la acumulación de capital, factor determinante en la formación de condiciones para la estructuración capitalista. Aún cuando, esta acumulación, fuese el producto de una explotación intensiva, con capitales y experiencias extranjeras, y que la utilización de esos ingresos se orientara básicamente al consumo, fundamentalmente de bienes importados. Asimismo, es necesario señalar que, al amparo de la renta petrolera, el Estado fue convirtiéndose en el “mayor capitalista” nacional, así como también, en el principal dispensador de servicios y en ente promovedor de la construcción, tanto urbana como de infraestructura vial, y de la actividad industrial. Esta consolidación del Estado capitalista va a hacerse más evidente en la medida que comienzan a ser alcanzados, producto de los mayores niveles de acumulación generados por la renta petrolera, y como indicador indirecto, un significativo crecimiento de la población, producto de las políticas medico asistenciales que son emprendidas por el Estado, asimismo producto de las inmigraciones. Este crecimiento poblacional va a determinar el surgimiento de nuevos y mayores núcleos urbanos, influirá en el proceso urbanizador, el cual por lo “violento”, entre otras razones, está caracterizado por el hecho cierto de que el crecimiento de las ciudades fue muy superior a su desarrollo, lo que ha permitido definirlo como un proceso de ruralización de la ciudad y de desintegración de los núcleos urbanos tradicionales.

De otro lado debe afirmarse que, al amparo del Estado, las clases dominantes habrán de formular políticas económicas orientadas a utilizar el poder financiero de éste para promover el desarrollo de su capital y su acción estará básicamente dirigida a organizarse en función del comercio importador, los servicios y la industria. Son, en lo esencial, los mismos que habían ejercido la dominación en el marco de la economía agroexportadora. Con ello se quiere indicar que el proceso consiste en una transformación cualitativa, que implica una continuidad en el desarrollo histórico de la clase dominante y no en el ascenso al poder de una nueva clase dominante o de un sector de ella.

El segundo aspecto, que debe destacarse, es el referido a la articulación de Venezuela con el sistema capitalista mundial. La Venezuela petrolera comenzará a ser vista desde otra óptica. Para el capitalismo internacional el petróleo constituye el principal recurso energético, sobre todo después de la I Guerra Mundial; a partir de entonces, las principales potencias capitalistas desarrollarán decisivas políticas de inversión y financiamiento en los países petroleros, con la intención de hacerse de esas fuentes de energía. Es así como, desde el inicio de la explotación petrolera en Venezuela, el capital anglo-holandés y el estadounidense comienzan a introducirse en nuestro aparato productivo, en un principio en la industria petrolera, pero rápidamente se diversifica hacia otras áreas de la economía, fundamentalmente hacia la “industria manufacturera” y el sector servicios, a través de inversiones directas o de cartera de capital, con lo cual comienza a estructurarse lo que comúnmente ha sido denominado como “extranjerización de la economía”.

Esta realidad determina que el proceso de transición de una economía agroexportadora a una capitalista presente en Venezuela características muy particulares con respecto a otros países latinoamericanos, ya que mientras en algunos de ellos, a partir de la crisis de 1929, comienza a plantearse un nuevo modelo de acumulación basado en la industrialización por sustitución de importaciones, de crecimiento hacia adentro, el nuestro seguirá en el viejo esquema de división internacional del trabajo, de crecimiento hacia afuera, basado ahora, como ya hemos señalado, en las exportaciones petroleras.

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