En el caso de las corridas de toros ocurre exactamente eso, la infame aceptación de la tortura, pues ese espectáculo es mucho más de lo que expone. Es, sin lugar a duda, uno de los episodios en los que nuestra humanidad y nuestra sensibilidad se pierden por completo.

Analizaremos en qué consiste una corrida de toros. Durante aproximadamenteveinte minutos, el toro es sometido a un proceso de torturas para mermar su condición física. Cuando éste sale al ruedo, experimenta una serie de “pases” con el capote, y se procede a lo que se conoce como “suerte de varas”. El picador utiliza para ello una especie de puya, que es un instrumento cortante y afilado, de 9 cm de longitud, que se divide en dos partes: una púa piramidal de 3 cms. y otra de 6 cms. de acero encordado. Este instrumento se utiliza para lesionar determinados músculos y ligamentos de la zona anatómica del toro que se conoce como morrillo. Esto se hace para que, una vez lesionadas esas estructuras anatómicas,el toro no pueda levantar la cabeza, facilitando la labor del torero.

Sabemos que el 90% de dichas puyas son colocadas mucho más atrás, en zonas donde las vértebras están más desprotegidas. Como resultado de estas maniobras,que impiden al toro huir cuando siente dolor, se genera una pérdida de sangrede hasta un 18%. Una puya provoca heridas de más de 20 cms. de profundidad, con hasta 5 trayectos diferentes.

Luego vienen las banderillas, palos de madera con una punta de acero de 6 cms. de longitud, clavados en número de seis en la zona dorsal del toro que, para que no se desprendan, llevan un arpón de 16 mm de ancho. Todo esto antes de la “faena del matador”, que genera un gran desgaste físico y psíquico al toro, para luego concluir con la estocada final,que consiste en clavar una espada de 80 cms. de longitud, para provocar la muerte del animal.

¿Saldremos mejores ciudadanos o seres humanos después de ver semejante acto de crueldad? Me temo que no.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here