La psiquiatra y psicoterapeuta Alicia Cardozo refiere que directivos y maestros deben tener amplios conocimientos, y herramientas para manejar con más seguridad y eficiencia esta situación. Recibir inducción por personal especializado en esa materia. No son consejos, son técnicas las que deben implementarse, además de contar el respaldo de los representantes, de los organismos judiciales que en materia de LOPNNA pueden asesorarlos.

acoso escolar

¿Qué es el Acoso Escolar y cuáles son las principales consecuencias de esta práctica?

Si tomamos en cuenta que “Acosar” es la acción o comportamiento capaz de generar malestar, incomodidad, maltrato hacia otra persona, el “Acoso Escolar” es aquel que tiene lugar en un ámbito escolar, dentro o fuera del aula, entre estudiantes y cuya finalidad es hostigar al otro a través de agresiones físicas, burlas, humillaciones que traen como consecuencias somatización y afectación de sus emociones tales como, miedo, pánico, subestimación, inseguridad, confusión, tristeza, depresión y hasta suicido.
Comúnmente se habla de acoso escolar entre estudiantes, pero en mi experiencia como psiquiatra tratante de esta población infanto-juvenil, no es solo entre ellos sino también del docente hacia el estudiante, cuyas repercusiones emocionales son tan o más dañinas que las generadas entre los propios estudiantes.

¿Cómo detectar que un niño o un adolescente es víctima de Acoso Escolar?

  • Una de las principales manifestaciones puede ser el rechazo a asistir a clases, argumentar que se siente mal, que algo le duele (somatizar).
  • También puede mentir diciendo que no hay clases, o asistir al plantel y no entrar al aula.
  • Crisis de pánico al llevarlo al plantel.
  • Bajar su rendimiento académico.
  • Tener cambios de humor en casa pasando de la tristeza la irritabilidad. Insomnio, pesadillas.
  • Testimonios de pacientes que han vivido esas circunstancias lo describen “como una tortura el regresar a clases”.

Pareciera que la violencia ocupa cada vez más espacios en la sociedad, ¿por qué hay tanta violencia en la población juvenil e incluso infantil?

El problema es complejo por cuanto intervienen varios factores. Si entendemos que los seres humanos desde que nacemos poseemos instintos básicos, entre ellos el tener la posibilidad de reaccionar con “molestia” ante algo, entonces podemos comprender que revelarnos o protestar por algo es parte intrínseca del ser humano. Lo que va a variar es la capacidad o la forma de manejar esa carga de hostilidad. Por eso hablamos de adecuada o baja tolerancia a la frustración. Y dependiendo en gran parte de este aspecto, nuestra respuesta será más o menos violenta, mas o menos razonada, mas o menos asertiva, más o menos justa; y aquí entra en juego la funcionalidad o no del grupo familiar en el cual convive el niño, niña o adolescente en cuestión. Llamándose funcionalidad aquel grupo familiar capaz de brindarle atención, dedicación, confianza, continencia familiar adecuada para que pueda expresar lo que le viene ocurriendo y obtener apoyo, comprensión, respuestas y posibles soluciones. De lo contrario buscará en la calle otras alternativas.

Otro factor que considero tan importante como el desarrollo de un niño, niña o adolescente en un grupo familiar armonioso, es la actitud del docente en el aula de clase. Su preparación, sus sentimientos, su compromiso su mística para abordar e imponer límites a las alteraciones conductuales, los hacen figuras claves. Si sacamos una proporción del tiempo que pasa un niño en la escuela nos damos cuenta que en ocasiones pasa más tiempo en el aula que en la casa. Los docentes pasan a ser simbólicamente “sustitutos de las figuras de mamá y /o papá” Su labor a veces subestimada por ellos mismos, puede llegar a ser formadora o deformante de la personalidad de las niñas, niños y adolescentes que van buscando patrones de identificación.

Asimismo, otro factor lo constituyen los medios de comunicación muy bien asesorados en materia de psicología infanto-juvenil, los cuales movilizan a través de sus producciones, aquello que señalamos anteriormente como “tolerancia a la frustración.” Los mensajes muy bien dirigidos para cada grupo etario tanto masculino como femenino, relacionados con lo que debes ser, tener o hacer para figurar, generan envidia, odio, agresión, frustración.

¿Cuál es el papel de la escuela, maestros, compañeros de estudio en torno a esta problemática?

Como lo señalé anteriormente, el papel del docente es de máxima responsabilidad en este tema del Acoso Escolar. Los directivos y personal docente deben tener amplios conocimientos, y herramientas para manejar con más seguridad y eficiencia esta situación. Recibir inducción por personal especializado en esa materia. No son consejos, son técnicas las que deben implementarse. Así mismo contar el respaldo de los representantes, de los organismos judiciales que en materia de LOPNNA pueden asesorarlos.

¿Cómo se debe atender un caso de Acoso Escolar, a dónde acudir para resolver la situación?

Cuando el docente detecta esta conducta debe establecer una conversación con el supuesto agresor, con la víctima, establecer normas, y evaluar resultados iniciales. Dependiendo de esa favorable o negativa evolución, llamar a los representantes y acudir a las Defensorías escolares correspondientes.

¿Qué mensaje puede darse a la familia y sociedad en relación a la violencia entre nuestros jóvenes?

El mensaje que debemos promover es que atender el tema de violencia, para protección de nuestros niños, niñas y adolescentes, requiere una visión integral, ya que no se trata de un problema que solo atañe a la familia sino que con base en el principio de corresponsabilidad debemos incorporarnos el Estado, la sociedad y la familia para juntos abordar los problemas y gestionar soluciones. En nuestro país hemos adelantado un importante marco jurídico sobre la materia y los sistemas de protección, pero debemos seguir impulsando soluciones corresponsables. Y finalmente quiero  señalar que en todo momento de la crianza de un niño es fundamental expresarle nuestro amor, nuestra aceptación y admiración y apoyo a nuestros hijos, este proceder  fortalece su autoestima, le da seguridad en si mismo, y  le proporciona alegría y razón de vida. Aceptarse con nuestras fortalezas y debilidades nos conduce a triunfar y no a envidiar o a odiar. Recordemos “ternura y firmeza” son herramientas mágicas para la armoniosa crianza de nuestros hijos.

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