Cada 18 de febrero se celebra el Día Internacional del Asperger, una fecha propicia para explicar sobre este síndrome que podría formar parte del espectro autista, y es que se encuadra dentro de los trastornos generalizados del desarrollo. Dificultades en la interacción social y en la comunicación, suelen ser algunas de las características más comunes entre los niños, jóvenes o adultos con esta condición; no obstante, estas personas pueden tener una vida normal, enseñando a la sociedad a ¡no discriminar!

“Muchos dicen que el Asperger es el Autista con buen nivel de funcionamiento y lenguaje hablado, lo cual responde, quizás, al hecho de que en las personas con esta condición no se observa retraso en el desarrollo del lenguaje. Sin embargo, pueden existir particularidades cualitativas –por ejemplo gramaticales- que llamen la atención, además de una preservación generalizada de la inteligencia”.

Parte de la caracterización de este síndrome, ofrecida por el Doctor Valentín Sáenz, Neurólogo Infantil, señala: “ocasionalmente, los niños con Asperger exhiben un manejo verbal atípico o excepcional, con palabras rebuscadas o de poco uso; por ejemplo, sustituyen papagayo por cometa, carro por automóvil o grama por césped. Además de ello, presentan la Prosodia, que es la entonación particular al hablar, inclinándose, por lo general, hacia un acento mexicano, que los padres suelen atribuirle -erróneamente- a las comiquitas”.

Prosigue diciendo el profesional de la medicina que “no responder a las preguntas y, por el contrario, repetir la última palabra de las interrogantes que se les realice, es otra de las características más comunes de una persona con Asperger”. Además, las personas con este síndrome “suelen ser muy robóticas durante sus conversaciones, no entendiendo el sentido figurado de las cosas”.

Dentro de ese contexto, no hay que dejar de lado la “memoria fotográfica” de quienes presentan este trastorno. Expresa Valentín que muchos de los individuos con Asperger han sido catalogados por sus padres como “genios”, lo cual se le atribuye al hecho de que en un abrir y cerrar de ojos pueden memorizar –por ejemplo- la cantidad de ventanas cerradas y abiertas que tiene un edificio, sin contar que “suelen fanatizarse con ciertos temas (el más común, Dinosaurios) al punto de volverse unos eruditos en dichas áreas. No obstante, otras cosas que deberían conocer a su edad no logran saberlas. En resumen, su desarrollo mental es heterogéneo”.

¿Causa genética?

Pero más allá de estas características o particularidades ¿puede detectarse el Asperger a través de un examen médico? El Neurólogo entrevistado responde a esta interrogante explicando “aunque no está bien precisada la causa, se ha establecido que –definitivamente- debe haber una predisposición o condición genética que influya. De hecho, ya hay trabajos en esta línea que han determinado algunas de las mutaciones que pueden condicionar este síndrome. Asimismo, existen casos en los que se ha determinado que padres tuvieron este trastorno pero jamás lo supieron”.

“Sin embargo, el Asperger en el mundo actual –continúa Sáenz- no tiene un marcador biológico ¿qué quiere decir eso? que no hay un examen de laboratorio o una evaluación clínica que te diga si se está o no en presencia de esta condición (contrario al síndrome de Down con la duplicación del cromosoma 21). Siendo así, el diagnóstico es netamente clínico y para evitar la subjetividad de los especialistas, existen escalas internacionales estandarizadas que se deben aplicar en casos de sospecha”, rumbo al más acertado diagnóstico donde juega un papel fundamental el Psicólogo, este último “protagonista” también del tratamiento, junto a los docentes especialistas y, por supuesto, la familia.

Tratamiento

Apoyo psicoafectivo, además de terapias de lenguaje, ocupacional y de orden psicológico, son necesarias para el mejoramiento de la conducta y el comportamiento social de quienes viven con esta condición, Si bien suelen tener indicadores de inatención “el Asperger no es sinónimo de retardo mental, sino un trastorno que, tratado con responsabilidad y de manera oportuna, puede traducirse en una vida normal”.

Así coinciden en manifestarlo la Psicólogo Infantil y Licenciada en Educación Especial, Olga Quintero y Savely Labombarda, respectivamente, quienes hacen mención también a la necesidad de estimular la motricidad fina o gruesa con la aplicación de juegos didácticos u otras dinámicas; apostando también a “una dieta libre de gluten o caseína”, aunque Valentín difiere de este factor particular resaltando que “se trata de un tema controversial que no funciona en todos los casos”. Lo que sí está claro es que deben ser inscritos en escuelas regulares, logrando tener un desarrollo intelectual dentro de los parámetros normales.

La educación comienza en casa

Dicho esto, es importante saber que la “educación” (como vehículo para el tratamiento de las personas con Asperger) comienza en casa, y ello lo ratifica Maryorie Otaiza, madre de una niña de 13 años de edad con trastornos generalizados del desarrollo (Leo Kanner) que tras su considerable mejora se asemeja a este Síndrome.
“Debemos aprender a no dejarnos llevar por lo que dice la gente y, al primer síntoma o indicio, encender las alarmas y acudir a los especialistas. La intervención temprana es fundamental en la evolución de estos niños o niñas, y una prueba fehaciente de ello es Esthefanía Rondón; una pequeña en principio tímida, hipotónica, rutinaria y con notables problemas en el lenguaje, junto a otras sintomatologías que hoy por hoy (gracias a la más acertada intervención de su familia y los profesionales) se traduce en una jovencita sociable, capaz de entablar una conversación, respetuosa de su dieta y muy talentosa”.

Esthefanía: un vivo ejemplo

“Falta de contacto con las personas, ensimismamiento y soledad emocional”. Así describía el médico vienés Leo Kanner a los niños con autismo en 1943. Gracias a su descripción científica, la primera de la historia, se empezó a reconocer el autismo como identidad. Las características aportadas continúan vigentes en la actualidad, y han contribuido, junto con el trabajo de Asperger, a fundamentar las bases del autismo moderno.

Ello se pudo confirmar en visita realizada a su hogar en La Victoria-Estado Aragua , y es que, luego de un “hola, mucho gusto” y una sonrisa que jamás se borró de su rostro, Esthefanía Rondón recibió al equipo reporteril de El Semanario, y, sin dudar, comentó cuánto le gusta compartir con sus compañeros de clases y su rechazo por las Matemáticas; “me gusta el lenguaje, tomar dictado, la fotografía como mi mamá, dibujar y pintar en mis ratos libres” y por si fuera poco “hacer animaciones en Windows Movie Maker. Mis trabajos los pueden observar en mi Facebook, ahí los publico”.

Sin duda alguna, un vivo ejemplo de que las personas con el síndrome de Asperger u otros trastornos del desarrollo más severos como el Leo Kanner, pueden integrarse a la sociedad y llevar una vida normal sin inconveniente alguno. Así pues, el llamado del doctor Valentín Sáenz es a la intervención oportuna: “el pronóstico temprano (con indicadores precoces en el desarrollo neuromotor y otros) puede redimir el trastorno. Trabajar antes que se complete la etapa del desarrollo nos puede llevar a tener niños o niñas con buen nivel de funcionamiento intelectual, que van a la universidad y hasta llegan a tener vida en pareja, a tener una familia, a casarse. No es una condición definitiva, tengamos esperanza” finalizó.

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