No cabe duda que la mano del hombre ha precipitado profundos cambios ambientales durante los últimos 50 años. La mayor afectación directa ocurre sobre la producción de los cultivos y, por tanto, en la remuneración de los pequeños productores de alimentos. Y la situación tiende a empeorar: Según estudios de la Organización para la Alimentación y la Agricultura, FAO, con sede en Roma, para el 2050 es probable que se presenten aumentos significativos de la temperatura, precipitaciones más erráticas y mayor prevalencia de plagas y enfermedades. La mayoría de las áreas utilizadas para la agricultura se verán impactadas hasta en un 80% de los cultivos, siendo los de mayor valor los que sufrirán peores consecuencias (trigo, maíz, soya, etc.) Estas proyecciones tienen implicaciones socioeconómicas significativas.

El sector agropecuario es responsable del 40% del abastecimiento de la alimentación de la población mundial, y el 21% depende directamente de la agricultura como fuente de empleo directo e indirecto. Contradictoriamente, el desarrollo de la industria militar de los países desarrollados, y en primer lugar los EEUU, ha causado pérdidas y daños incalculables en la degradación del medio ambiente. Lockheed Martin y McDonnell Douglas, empresas dedicadas a la fabricación, comercialización y desarrollo de proyectos misilísticos, y fabricantes de bombas “inteligentes”, han causado grandes daños al ecosistema marino en el Pacífico Sur con pruebas de artefactos de destrucción masiva con ojiva contentivas de plutonio y uranio empobrecido, que posteriormente fueron utilizados en la guerra de Irak. Es por ello que el sistema hegemónico mundial actúa sin escrúpulos con tal de conseguir mayores ganancias para sus grandes trasnacionales, en detrimento de la población mundial. América Latina no escapa de esta lógica dominante que azota a gran parte de los países de la región. Un caso emblemático es el ecocidio económico ejecutado por la empresa petrolera norteamericana Chevron en la Amazonía ecuatoriana. A pesar de esta evidencia, la política de la Casa Blanca plantea la creación de un fondo de mil millones de dólares para combatir el cambio climático. De este deterioro acelerado del planeta tiene toda la responsabilidad el sistema capitalista mundial. Todas estas afectaciones al final se resumen en millonarias pérdidas para el sector agropecuario, que a su vez tiene impacto en la subsistencia de quienes viven del cultivo y recolección de sus productos; esta situación ocasiona un efecto bumerán, aumentando el precio de los rubros agrícolas por la poca oferta, afectando así bruscamente a los millones de seres humanos que consumen los encarecidos productos finales.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here