Los efectos del cambio climático podrían desacelerar la reducción de la pobreza e incumplir la meta del milenio 2015, ya que la población se vería afectada debido a que el sustento depende de los recursos naturales y de las actividades agrícolas, que son afectadas por las lluvias y las altas temperaturas. Los principales riesgos que el mundo habrá de enfrentar son: los desastres naturales, el cambio en el clima, la crisis alimentaria y problemas de agua potable. De acuerdo con algunos estudios, la economía mundial pierde el 1.5% del PIB ó 1.2 mil millones de dólares anuales, debido a la desaceleración del crecimiento económico a causa del clima en el planeta. La elevación de la temperatura en 1.5 °C en los países principales productores de cereales podría provocar cosechas de mala calidad que acarrean pérdidas para la agricultura reduciendo los beneficios del sector a un 50%. Como consecuencia de este gran flagelo que azota la humanidad, las Naciones Unidas firman el Protocolo de Kioto en 1997, en vigencia desde el 16 de febrero de 2005.

En noviembre de 2009 eran 187 los países que ratificaron el Protocolo, mientras que EE.UU., el mayor emisor de gases invernadero del mundo, no lo firmó. Lo asombroso de nuestra época es la contradicción entre la ideología burguesa y la supervivencia de la especie humana. Fue tan vergonzoso el intento norteamericano de imponer sus intereses hegemónicos que, violando elementales principios democráticos, intentó establecer condiciones, inaceptables para el resto del mundo, de forma antidemocrática. Es preciso señalar el doble discurso de la diplomacia norteamericana al meter en camisa de fuerza a la comunidad internacional con esta política imperialista y antidemocrática, en defensa de sus grandes empresas productoras de la mayor cantidad de gases invernadero emanados a la atmósfera en detrimento de la capa de ozono.

copenhagen La posición asumida por el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez Frías durante la Cumbre de Copenhague, realizada en el año 2009, destacó que, “no cambiemos el clima ¡cambiemos el sistema! y en consecuencia comenzaremos a salvar el planeta. El capitalismo, como modelo de desarrollo productivo, está acabando con la vida, amenaza con acabar definitivamente con la especie humana”. Esto motivó al Presidente Chávez a presentar una propuesta alternativa al modo de producción capitalista burguesa: el socialismo, como única opción ante un modelo depredador insostenible, el socialismo con una nueva ética socio-productiva de desarrollo sustentable en armonía con el medio ambiente. Impulsó desde el ALBA-TCP y la CELAC las bases para fortalecer la defensa de los intereses regionales con una visión propia desde el sur. Una visión desde el sur para estos temas sensibles y estratégicos que constituyen formas nuevas de dominación y de dependencia, promoviendo la cooperación a nivel regional, para el manejo integrado de los recursos naturales transfronterizos.

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