Singapur: De país pobre a superpotencia

El pasado 9 de agosto Singapur celebró los cincuenta años de su independencia. Pocos meses antes, en marzo, el padre de la patria, Lee Kuan Yew, fallecía a los 91 años. Gobernó durante más de tres décadas a su país y lo llevó a convertirse en una de las naciones más ricas del mundo

Ciudad Singapur

Historia

En agosto de 1965, un apesadumbrado Lee Kwan Yew se dirigió por radio y televisión al pueblo de Singapur. Tenía que comunicarles una amarga noticia: Su pequeña nación había sido separada, expulsada de Malasia, y a partir de ese momento ya no formarían parte de ella. Debido a problemas étnicos y raciales, Malasia consideraba que la anexión de Singapur traería problemas a su país. (el video de Lee Kwan Yew comunicando la noticia, mientras se seca los ojos con un pañuelo, puede verse en YouTube).

Pocos años antes Lee Kwan Yew fundaba el Partido de Acción Popular; el líder político se convertiría en 1959 en primer ministro. En 1961, mediante referendo, logra unir a Singapur con la Federación de Malasia, y ambos, como Federación, rompen lazos en 1963 con la corona británica. Se ponía fin, de esta manera, a más de cien años de dominio inglés en la pequeña región insular. Pero al año siguiente, el primer ministro de Malasia expulsa a Singapur, y para 1965 Singapur queda formalmente separada de su vecino.

Singapur, un pequeño país insular de 63 islas, y escasos 700 kilómetros cuadrados, quedaba a su suerte, una pequeña nación pobre, con altos índices de analfabetismo. Resulta paradójico, el día de la independencia resultó para su líder un momento no de júbilo, sino de angustia. Pero Lee Kwan Yew ­un verdadero estadista­ tuvo claro desde el principio lo que debía hacer para sacar a su pueblo del “pozo negro de la miseria y la degradación”, como lo señaló en su momento. Y diseñó un plan para convertir a Singapur en una nación moderna e industrializada. En solo tres décadas como gobernante, lo consiguió.

Sistema político

Lee Kwan Yew gobernó con mano dura durante tres décadas, y cincuenta años después, aunque se ha ido flexibilizando, Singapur continúa gobernado bajo un sistema político parcialmente libre. Hay restricciones a la libertad de prensa y existe un único partido gobernante. Su Constitución está inspirada en el modelo parlamentario inglés. Existe la figura del Presidente, pero en la práctica quien ejerce el poder es el Primer Ministro y su Gabinete. En Singapur las violaciones a la ley están sometidas a férreos castigos, y algunos delitos son castigados con la pena de muerte, cadena perpetua e incluso castigos corporales. Esto ha traído críticas de las organizaciones de derechos humanos.

Formación de la identidad nacional

Desde sus inicios, Singapur enfrentaba un problema de identidad nacional. Su población estaba constituida por chinos, malayos e indios. Lee Kwan Yew, con un sentido pragmático de la política, halló la respuesta. Logró que estos tres grupos étnicos convivieran y se sintieran singapurenses. Para lograr la convivencia de estos tres segmentos, fue utilizada la vivienda como herramienta de cohesión e integración. Desde sus inicios, el gobierno emprendió un fuerte programa de construcción de viviendas populares ­miles de departamentos con infraestructura de primer nivel­ y para su entrega se aplicó un sistema de cuotas que garantizaba la convivencia entre estos grupos étnicos. En la actualidad, el 85% de la población vive en estos hogares.

Pero aún quedaba por resolver otro obstáculo para la formación de la identidad nacional: El idioma. Una nación con cuatro idiomas: inglés, mandarín, tamil y malayo. Para vencer esta barrera, se estableció como idioma oficial el inglés. Con esta medida, los singapurenses obtuvieron un idioma común y en la actualidad casi la totalidad de la población, además del idioma materno, se expresa en inglés. Una medida pragmática que no solo integró a los singapurenses hacia el interior, sino que permitió conectarlos con el mundo. En la actualidad, la mayoría étnica la constituyen los chinos (77%), seguido de los malayos (14%) y los indios (8%), pero todos se consideran singapurenses.

Desarrollo

Ciudad de Singapur de noche

Muchos países han diseñado sus planes de desarrollo a partir de sus recursos naturales o tecnológicos. Singapur, por su parte, no contaba con petróleo, ni tierras cultivables, ni recursos mineros, ni de ningún tipo. Pero supo sacar provecho de su ubicación geográfica privilegiada. Singapur se encargó de crear y fortalecer el único producto que podía ofrecer para su desarrollo: Crear mano de obra altamente cualificada que resultase atractiva para la inversión extranjera. Y esto se logró a través de su sistema educativo, uno de los más avanzados del mundo. A la par, fue desarrollando una gran infraestructura portuaria, que en los años 80 ya competía con empresas japonesas y surcoreanas. Para la década de los 80, Singapur logra su objetivo de tener personal altamente capacitado y a partir de ese momento comienza su despegue económico. La pequeña ciudad­Estado comienza a centrar sus esfuerzos en sectores estratégicos: Servicios financieros y turísticos, transporte, logística y manufactura. Su capacidad logística, favorecida por su ubicación geográfica, permitió que las naciones de la región hallaran en Singapur una eficiente red de distribución. Sus instalaciones portuarias y aeroportuarias manejan el mayor volumen de carga anual en el mundo. Singapur es considerada la puerta de entrada Asia, las transnacionales que quieren conquistar el mercado asiático hallan en Singapur una infraestructura insuperable y mano de obra altamente capacitada.

Otro atractivo para captar inversiones fue la política de tolerancia cero a la corrupción, y las fuertes medidas para castigarla; esto ha creado un ambiente de seguridad jurídica.

Singapur es un lugar seguro para los negocios. La protección a los inversores es total. Y la facilidad para crear una empresa, asombrosa. Constituir una empresa so2lo toma tres días y los trámites son muy ágiles. Todas estas facilidades han permitido, con el paso de los años, que más de siete mil multinacionales hayan establecido su sede en este pequeño territorio de poco más de 700 Km2. Singapur se ha especializado en sectores que tienen alta demanda en los mercados globales: Medioambiente, Energía, Ciencias Biomédicas (de hecho, es líder mundial en la industria biomédica) y en sectores que exigen alta demanda en innovación, como la Ingeniería Aeronáutica y de Satélites, y los Digital Media, entre otros. El sector servicios representa el 64% del PIB y proporciona el 71% del empleo, mientras el sector industrial representa el 22%. Desarrollo de infraestructura adecuada, mano de obra altamente cualificada gracias a su sistema educativo y un marco de seguridad jurídica con garantías, han permitido el flujo constante de inversiones en el país, clave para el crecimiento sostenido. En la actualidad Singapur se ubica entre las naciones más prósperas del mundo. Ocupa el primer lugar de las naciones más ricas por PIB per cápita: 56.532 dólares, por encima de Noruega, Estados Unidos, Hong Kong y Suiza. Las proyecciones indican que para 2050 el PIB per cápita será de unos 137.710 dólares. Para el momento de su independencia, hace cincuenta años, el ingreso per cápita era de 428 dólares.

Perspectiva

Singapur es orden y prosperidad. Pero ha tenido que pagar un precio por ello, vivir en un régimen de libertades limitadas. En lo político, Singapur no constituye un ejemplo, pues se trata de un régimen autoritario, acusado de violar derechos humanos. Aunque es difícil no admirar los extraordinarios resultados que ofrece en materia de seguridad ciudadana (¡poco más de 20 homicidios por año!) y los niveles casi nulos de corrupción.

En cuanto a la economía, las cifras corroboran el éxito del modelo. La capacidad de Singapur para producir riqueza no se encuentra en discusión. Las claves han sido señaladas más arriba.

Y aquí hay que detenerse en una de esas claves: Su modelo educativo, basado en la meritocracia. Si algo resulta ejemplar de Singapur, y digno de imitar, es la formación que reciben sus ciudadanos. Singapur demostró, quizás como pocos países en el mundo, que el mejor recurso con que cuenta una nación son sus habitantes. Y esto no tiene nada de cliché o consigna. Singapur se tomó muy en serio esa premisa y a partir de allí logró su despegue hacia la prosperidad.

¿Delincuencia? ¿Qué es eso?

En la década de los sesenta, Singapur era uno de los países más peligrosos del mundo. El crimen, la violencia y el tráfico de drogas eran moneda común. La impunidad también. Las mujeres temían salir a las calles por miedo a ser violadas y luego asesinadas. Las muertes violentas campeaban a sus anchas. A partir de la década de 2000 apareció el terrorismo. Pero desde 2004 esto empezó a cambiar. Se emprendieron cambios radicales y, si se quiere, represivos. Se adoptó la pena de muerte, cadena perpetua y trabajos forzados para los criminales, narcotraficantes y violadores. Y las medidas rindieron frutos. En la actualidad, la tasa de muertes violentas se ubica ¡en poco más de 20 homicidios por año! Si en el pasado las mujeres temían ser violadas y asesinadas, en la actualidad la policía de Singapur garantiza su integridad física las 24 horas del día.

Pero como los delitos también ocurren en la esfera gubernamental ­corrupción­ se estableció la pena de muerte para figuras públicas corruptas (políticos, militares, policías, etc.) con el único requisito de que las pruebas que señalen a los acusados sean irrefutables. También existe la prisión y confiscación del salario para los funcionarios hallados culpables.

Culto al mérito

Una de las claves del éxito de Singapur está en su sistema educativo. Desde sus inicios, Singapur comprendió que no poseía recursos naturales y que el único recurso del que disponían era la formación del talento humano. Esto no tiene nada que ver con un cliché; a partir de esta premisa, Singapur diseñó un sistema educativo que en la actualidad ubica a sus estudiantes en los primeros lugares del mundo, junto a Finlandia. No es solo el esfuerzo que hacen profesores y alumnos, se trata de un entramado de relaciones entre recursos, investigación y políticas públicas, orientadas al desarrollo de la educación. En la actualidad, varios países tratan de copiar su modelo educativo.

El sistema educativo ofrece igualdad de oportunidades para todos. A partir de allí, todo va a depender de los méritos que haga el estudiante. Durante la escuela primaria, los niños aprenden inglés, matemáticas, ciencias, humanidades y artes. Se los divide en 3 categorías: avanzado, normal y técnico. Los estudiantes pasan de un nivel a otro dependiendo de su progreso académico. Aún en primaria, deben optar por un tercer idioma: japonés, coreano, francés, alemán o español. Como queda claro, la educación en Singapur es, desde la escuela primaria, una de las meritocracias más fuertes del mundo. El resultado del esfuerzo está a la vista.

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