El Gobierno Nacional confía en que el debate en la Unión de Naciones Suramericanas sobre la situación del país permitirá conseguir un respaldo a la institucionalidad democrática del país, toda vez que el canciller de Chile, Heraldo Muñoz informó el pasado miércoles que Unasur, aprobó la conformación de una comisión integrada por los ministros de Relaciones Exteriores de los países que la integran, para que acompañe, apoye y asesore el diálogo de paz convocado por el Gobierno Bolivariano a sectores de oposición.

Las protestas que se registran en Venezuela desde el pasado mes de febrero –y que ya suma 21 muertos-, mantienen los ojos del mundo sobre Venezuela y han generado una serie de pronunciamientos y llamados a diálogo.

Personalidades del mundo del espectáculo, intelectuales, ex presidentes, figuras políticas, jefes de Estado y organismos internacionales han expresado sus opiniones sobre el tema, bien sea para extender palabras de apoyo o para reclamar respeto a los derechos humanos, a la libertad de prensa y exigir un freno a la represión que han ejercido los organismos de seguridad en contra de manifestantes, según ha denunciado el sector opositor venezolano. Otro tanto, ha solicitado mantenerse alerta ante una nueva arremetida en contra del proceso revolucionario que se desarrolla en Venezuela.

Panamá y Estados Unidos cautelosos

En las notas a pie de página de la declaración Panamá presentó sus reservas y dejó claro no estar de acuerdo con incluir la palabra solidaridad en el acuerdo, pues a su juicio, “de lo que se trata es de brindar respaldo al diálogo, la paz y la democracia”.

Así mismo, considera que “el respaldo y aliento a las iniciativas y esfuerzos del gobierno democráticamente electo de Venezuela puede interpretarse como una parcialización hacia el Gobierno, frente al resto de los actores sociales”.

Arturo Vallarino, embajador de Panamá en la OEA señaló que el organismo “debe tener una actitud más dinámica y darle seguimiento a la situación, y no solamente declarar su interés en mantenerse informado del diálogo ya instaurado”.

Estados Unidos también dejó claro que “no puede respaldar esta declaración dado que no refleja adecuadamente el compromiso de la Organización de promover la democracia y los derechos humanos en el Hemisferio. Además, la declaración coloca a la OEA en una posición de parcialismo, lo cual no puede hacer”.

Sobre el punto de respaldar el diálogo, Estados Unidos opina que “la OEA no puede sancionar un diálogo en el cual gran parte de la oposición no tiene voz ni fe. Solamente los venezolanos pueden encontrar soluciones a los problemas de Venezuela, pero la situación actual del país exige que un tercero de confianza facilite el debate mientras los venezolanos buscan estas soluciones”.

Entre tanto, el presidente Nicolás Maduro continúa en su esfuerzo de “buscar, llamar y garantizar la paz para que pueda haber trabajo y actividad económica, eso es vital”, declaró durante la instalación de la Conferencia de Paz de Mujeres realizada en Caracas, en el marco del Plan Nacional de Convivencia y Paz. Mientras, el sector opositor continúa haciendo convocatorias a permanecer con las protestas de calle en contra del gobierno de Maduro.

Algunas posiciones han sido recibidas favorablemente por parte del Gobierno venezolano, otras han sido interpretadas como injerencia internacional. Como es el caso de la solicitud hecha por el gobierno de Panamá, para discutir y buscar una salida política a la crisis venezolana en el Consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Este pronunciamiento provocó el rompimiento de las relaciones diplomáticas y congeló las económicas y comerciales con Panamá. El presidente Nicolás Maduro calificó la acción como “injerencista” y aseguró que responderá “con fuerza y contundencia cualquier intento de intervencionismo”.

El primer mandatario nacional también fue enfático al señalar que “si una comisión de la OEA decide entrar al país, tendrá que hacerlo de manera ilegal, porque acá nadie nos pisará nuevamente”, dijo tras conocerse la posición de José Miguel Insulza, secretario general de este organismo internacional, quien opina que una misión de observación podría ayudar a restablecer el diálogo entre las partes y finalmente coincidir en una solución a la crisis.

Finalmente, reconoció Insulza que “en este momento no hay razón para aplicar los instrumentos de la OEA porque no se ha presentado un rompimiento de la democracia”.

Sobre la discusión del tema de Venezuela en el Consejo Permanente de la OEA, el canciller Elías Jaua, manifestó que Venezuela prefiere que el debate sea trasladado a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), pues considera que hay un plan para “socavar” el gobierno del presidente Nicolás Maduro y “se necesita la solidaridad de América Latina y de todos los pueblos del mundo”.

Comunicado de “solidaridad”

Afortunadamente para el gobierno venezolano -y pese a que el secretario general de la OEA había propuesto la visita de una misión del organismo al país-, el debate en este organismo se llevó a cabo y a pesar de las dificultades para lograr un consenso, se aprobó una declaración conjunta- con 29 votos a favor y 3 en contra (Estados Unidos, Panamá y Canadá)-, de solidaridad con Venezuela.

La declaración conjunta expresa “condolencias y solidaridad con las víctimas y sus familiares, con el pueblo y el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela”, al tiempo que exigen que las investigaciones “tengan una rápida y justa conclusión”.

En el comunicado los embajadores también rechazaron la violencia y reiteraron su llamado al diálogo.
Es importante resaltar que casi la mitad de los 34 votos del Consejo Permanente de la OEA, se corresponden a países aliados de Venezuela, por lo que se impidió que se aprobara una reunión entre cancilleres para debatir sobre el caso de Venezuela, propuesta hecha por Panamá.

Para el embajador de Venezuela en la OEA, Roy Chaderton, el comunicado “es un triunfo para toda América Latina” y felicitó la decisión “histórica, donde la OEA se distancia de su propio pasado y se solidariza con un país amenazado por la primera potencia del mundo y por factores internos golpistas y de desestabilización”.
Ante las críticas recibidas por representantes de Perú, Canadá, Chile y Panamá, sobre la celebración de la sesión a puerta cerrada, Chaderton resaltó que con el carácter privado se evitó “el circo y el show mediático”.

“No somos actores de circo para hacer ruido sobre temas tratados. Se manejó con discreción del caso”, expresó.
Así mismo, resaltó el embajador de Venezuela ante la OEA, que “fue consolidado el principio de no injerencia en los estados” al negarse la posibilidad de la visita de una comisión del organismo a Venezuela.

Es importante destacar que también se acordó mantener informada a la OEA sobre el desarrollo de los acontecimientos en nuestro país, punto que

Sobre el tema Roy Chaderton señaló: “la única que no recomiendo es la de los medios, que han sido factores de desestabilización, de desinformación y deformación de la realidad”.

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