Según los cálculos hechos por el propio presidente Nicolás Maduro, unos 5 mil árboles han sido talados para colocar barricadas en las protestas que se han extendido por el país desde el pasado 12 de febrero, por lo que aplaudió la acción de los 80 movimientos ecologistas y ambientalistas que decidieron marchar hasta el Palacio de Miraflores para expresar su rechazo al “ecocidio perpetrado por la derecha”.

“Fíjense como de algo tan malo como la tala de más de 5.000 árboles de manera criminal e irresponsable vino este reimpulso del ecosocialismo. Les felicito porque no se achicopalaron, porque salieron adelante a trabajar, a movilizarse y a exigir el respeto a la naturaleza”, expresó Maduro, quien aprovechó la presencia de estos movimientos para hacer un llamado al impulso de “la conciencia ecosocialista” en el pueblo.

De allí que anunció su irrestricto apoyo a la organización de los movimientos sociales en una Escuela Nacional de Formación de Líderes Ecosocialistas de Venezuela, para “proteger y preservar la naturaleza”, como lo establece el quinto objetivo del Plan de la Patria 2013-2019.

En honor al fallecido presidente e impulsor de este movimiento en el país, la institución llevará el nombre de Hugo Chávez.

El presidente Maduro propuso la realización de “un congreso constituyente” para el próximo 10 de mayo, donde puedan reunirse, para compartir propuestas y experiencias, los movimientos ecologistas del país.

Al mismo tiempo, invitó a todas las comunas registradas a comprometerse con el ecosocialimo porque “debemos preservar la naturaleza que nos rodea”.

Durante el mismo encuentro, el primer mandatario nacional anunció la creación de un órgano superior dirigido por el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente “para el manejo integral del sistema de parques y monumentos nacionales”.

Así mismo, propuso la fundación de un movimiento ecologista y conservacionista en cada uno de los 43 espacios naturales que conforman el Sistema Nacional de Parques Nacionales y de los 16 Monumentos Nacionales. “Es un sistema inédito que existen en muy pocos países”, manifestó.

De igual forma, informó sobre la plantación de unas 3 millones 500 mil especies a través de la Misión Árbol durante este año 2014, para lo cual ya fueron aprobados 40 millones de bolívares “que serán utilizados para la logística, comprar semillas y demás insumos necesarios para la siembra de estos árboles”.

Ecosocialismo venezolano

Desde el inicio de su gobierno, Chávez propuso la necesidad de “sustituir el modelo capitalista por uno más humano, solidario y amigable con el medio ambiente en búsqueda de la dignificación del ser humano”. En 2009, terminó de sellar este compromiso cuando asistió a la XV Conferencia de las Partes en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, donde expresó: “se abren las puertas para que sigamos propiciando un gran debate mundial sobre cómo salvar el planeta, cómo salvar la vida en el planeta”, con lo que se comprometió a impulsar desde nuestro país el modelo ecosocialista.

El lanzamiento de la Misión Árbol, en el año 2006, es una de esas políticas ambientales que el gobierno bolivariano ha estado impulsando para concienciar a los venezolanos sobre la preservación del medio ambiente. Esta Misión “busca contribuir en la recuperación y mantenimiento de los bosques en todo el territorio nacional, mediante reforestaciones con fines protectores, agroforestales y comerciales-industriales, como estrategia de manejo integral y uso sustentable de las cuencas hidrográficas”.

En la misma tónica del ecosocialismo nació la Misión Agro Venezuela para garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria del país. A través de esta misión se impulsa la creación de viveros frutales y ornamentales a lo largo y ancho del país. Lo cosechado retorna nuevamente a manos del colectivo.

La Misión Luciérnaga también está enmarcada en el ecosocialismo puesto que combate el abuso del consumo eléctrico a través de la sustitución de bombillos incandescentes por fluorescentes de bajo consumo.

Cada una de estas misiones fueron impulsadas durante el gobierno del presidente Hugo Chávez. Hoy, un año después de su desaparición física, las instituciones del gobierno siguen ejecutando proyectos que impulsan el ecosocialismo. El Ministerio del Poder Popular para el Turismo (Mintur), es un ejemplo y está enfocado en preservar los atractivos turísticos.

Según se puede leer en su portal de internet “la política de Mintur, es trabajar de la mano con el poder popular y entes públicos y privados, con la finalidad de buscar la felicidad suprema social de cada habitante del país, a través de un ambiente saludable e íntegro, pensando en las generaciones futuras”.

Entre esos planes que ejecuta Mintur para poner en práctica el ecosocialismo, se pueden nombrar el rescate de la Isla La Tortuga, el plan de recuperación del Parque Nacional Morrocoy, el saneamiento y recuperación de La Pérgola Marina, el rescate del Roraima, la medida de prohibición de la práctica del rustiqueo, el plan de Saneamiento para la Zona Oriental de Falcón y la práctica de la pesca del pez León, además del proyecto Playas azules para la vida y Hoteles Verdes.

A finales de 2013, el presidente Maduro anunció también la Misión Nevado, proyecto colectivo y ecosocialista para “impulsar el reconocimiento de los derechos de los animales, así como crear conciencia sobre el deber de los seres humanos hacia ellos y hacia la madre Tierra”.

Prácticas contradictorias

Ahora bien, aunque recientemente el vicepresidente Ejecutivo de la República, Jorge Arreaza, declaró que Venezuela es referente mundial de ecosocialismo, hay quienes están en desacuerdo con la afirmación y han salido al paso para acusar al Gobierno Nacional de tener “doble moral” y de ser responsable de grandes daños al medio ambiente ocurridos en el país.

El periodista del diario digital El Fortín de Guayana, Carlos Jesús Gómez, sostiene que mientras el presidente Nicolás Maduro denuncia la tala de árboles por parte de grupos opositores su gobierno “hace silencio ante violaciones ambientales cometidas por él mismo a través de sus empresas, o por acción u omisión en el cumplimiento de las normas y sus deberes”.

Gómez asegura que “hay muchos ejemplos de la destrucción del ambiente hecha en socialismo bolivariano”, pero se refirió específicamente al caso del derrame petrolero en el río Guarapiche del estado Monagas, “causado por la estatal PDVSA en febrero de 2012”.
Al mismo tiempo, mencionó la minería ilegal que, “con la necesaria complicidad oficial ha llegado incluso a depredar bosques dentro del Parque Nacional Canaima en el estado Bolívar (…) Frente a ese cuento del que nos hablaron el presidente Nicolás Maduro y el vicepresidente Jorge Arreaza cabe decir que aquí lo que hay es un ecosocialismo contaminante y depredador, al peor estilo del más salvaje capitalismo ecocida”, finalizó.
Es de recordar que en el año 2012 hubo un derrame de petróleo en el río Guarapiche, del estado Monagas, a causa de una fisura en una tubería del Complejo Operacional Jusepín, donde se realiza el tratamiento y almacenamiento del petróleo proveniente del campo El Furrial, según se reseñó en los diarios.

Al parecer, el derrame se extendió por más de 20 horas, y abarcó unos 140 kilómetros, por lo que desembocó en las aguas del río Gaurapiche que es una de las principales fuentes de agua de la ciudad de Maturín y pueblos vecinos.

Científicos expertos aseguran que “es uno de los desastres ecológicos más importantes ocurrido en el país y su recuperación podría demorar entre tres y diez años.
“Es un asiento de la Reserva Forestal de Guarapiche, y en sus vecindades está el Parque Nacional Turuépano, cuya declaratoria de Parque Nacional se da porque la fauna y flora ubicada en este sistema de la Cuenca del río Guarapiche-San Juan, es única en Venezuela, habiendo además, especies que son únicas en el mundo”, declaró Antonio Machado-Allison, científico del Instituto de Zoología y Ecología Tropical.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here