“Realmente no pensé que en tan poco tiempo, apenas tres horas de conversación entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática, fuera posible alcanzar tantos acuerdos, y además se haya producido una reunión tan cordial entre ellos, realmente eso fue de enorme importancia”.

Así se refirió el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, uno de los delegados de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), ante la consolidación de la primera fase del diálogo para la paz llevado a cabo el pasado 10 de abril, entre representantes del gobierno de Venezuela y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tras casi dos meses de protestas opositoras en diferentes estados del país.

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Es importante destacar que desde que se iniciaron las llamadas “guarimbas”, el presidente Nicolás Maduro en reiteradas ocasiones hizo invitaciones al diálogo nacional, las cuales fueron rechazadas por los sectores involucrados.

Un primer intento fue la Conferencia Nacional por la Paz, encuentro promovido por el Gobierno Nacional a finales del mes de febrero para retomar la tolerancia en el país. A esta reunión fueron invitados dirigentes políticos, estudiantes, artistas, empresarios, trabajadores en general, entre otros sectores de la sociedad, pero los representantes de la MUD se negaron a participar por considerarlo “un simulacro de diálogo”. Sólo algunos líderes opositores decidieron asistir, pese a las críticas de los más radicales.

En la agenda de esta iniciativa por la paz, se incluyó el punto de respeto a la Constitución Nacional. En segundo lugar se rechazó la violencia y se hizo un llamado “a levantar los focos violentos” en los diferentes municipios que mantienen la protesta. Además, el presidente Maduro llamó a rechazar el “intervencionismo extranjero” en la situación que vive el país.

En una misma mesa

Durante las últimas nueve semanas, el Primer Mandatario Nacional no desistió en su llamado al diálogo, y fue finalmente el pasado 10 de abril, cuando se cristalizó. Representantes de la oposición venezolana accedieron a sentarse en una misma mesa con representantes del Gobierno Nacional.

Lo interesante es que este encuentro –que se extendió por más de 5 horas en cadena nacional-, se logró gracias a la mediación de cancilleres de tres países: Colombia (María Ángela Holguín), Ecuador (Ricardo Patiño) y Brasil (Luiz Alberto Figueiredo), todos delegados de la Unasur. El Vaticano también tuvo su participación, a través del Nuncio Apostólico, Aldo Giordano.

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Por el sector opositor asistió el gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, el secretario de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo y Henry Ramos Allup, entre otros líderes.
Por su parte, el presidente Nicolás Maduro asistió en compañía del vicepresidente Jorge Arreaza, el canciller Elías Jaua y el alcalde del municipio Libertador del Distrito Capital, Jorge Rodríguez, entre otros.

Durante el encuentro prevaleció el respeto –a pesar de la marcada polarización que ha existido en el país-, y participaron 11 voceros del sector oficial y 11 del sector opositor.

Este primer paso ha sido considerado positivo por algunos analistas políticos, si se toma en cuenta los dos meses de violentas protestas registradas en el país, con un saldo negativo de 41 muertos, centenares de detenidos y millones de bolívares en pérdidas económicas.

Algunos parlamentarios también se han pronunciado sobre el tema. Tal es el caso de la presidenta del Consejo Legislativo del estado Aragua, Sumiré Ferrara, quien celebró la disposición mostrada por la oposición al sentarse con el presidente Maduro a “buscar los puntos de encuentro dentro de las normativas legales, para avanzar en un entendimiento próspero, de respeto y de buena voluntad”.

Ferrara espera que “se logre de una vez por todas la paz que anhela el pueblo venezolano”, al tiempo que considera que “ya no hay motivos para que algunos sectores radicales continúen generando violencia”.

Señal de debilidad

Para otros analistas, como el politólogo Nicmer Evans, “la convocatoria y aceptación del diálogo por parte del gobierno es visto por algunos sectores radicales del proceso revolucionario como un síntoma de debilidad y como el adelanto de un pacto de gobernabilidad y alterabilidad del poder con el sector más moderado, menos radical y anti extremista de la oposición”, asegura el analista.

Sostiene que dentro de la oposición, el diálogo es reconocido sólo “por aquel sector que, aunque no ha cuestionado las acciones violentas en las calles de diversas ciudades del país, no han convocado a las mismas, mientras que el sector más extremista rechaza el diálogo, asumiendo que quienes asisten sin haberse cumplido una serie de condicionamientos previos para tal fin son unos ‘entreguistas’ que ‘se han doblegado al régimen Castro Comunista’”.

Por ello considera el politólogo, que este proceso de diálogo, “debe ser manejado con la prudencia necesaria y con el discurso más favorable para generar la inclusión, no sólo de los moderados sino de los radicales, excluyendo a los extremistas violentos, para obligarlos a ceder. Pero una exclusión de los radicales de parte y parte podría ser una torpeza del proceso de diálogo que obstaculizaría el fin último del mismo, que termina siendo el restablecimiento de las condiciones mínimas de gobernabilidad en el marco del respeto a la Constitución y las leyes”, dijo.

Segunda fase de diálogo

Durante este primer encuentro la oposición exigió que en la segunda cita debían lograrse acuerdos sobre la amnistía a los presos políticos y la renovación de autoridades de poderes públicos. Por su parte, el oficialismo exigió el reconocimiento de la legitimidad del gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Luego de este primer encuentro, se llevó a cabo el pasado 15 de abril la segunda fase del diálogo para tratar temas como la inseguridad y la paz.

En esta oportunidad, el encuentro se desarrolló en la sede de la Vicepresidencia de la República, pero no fue televisado. Luego de cuatro horas de disertación, Ramón Guillermo Aveledo anunció que el sector opositor hará aportes al plan nacional de pacificación propuesto por el gobierno Nacional para acabar con los altos índices de criminalidad.
Además, se presentó una propuesta para constituir una Comisión de la Verdad “equilibrada” que permita investigar los hechos que dejaron hasta la fecha 41 muertos, en las llamadas guarimbas.

Se tocó nuevamente el tema de los presos políticos y su liberación. La oposición propone una Ley de Amnistía, no sólo para los detenidos durante las protestas de este año sino para todos los presos políticos, en especial los policías metropolitanos enjuiciados por los hechos del 11 de abril de 2002.

Aunque la posible liberación de estos detenidos ha sido descartada en varias oportunidades, porque “está en manos de la justicia”; se acordó realizar nuevos estudios médicos al comisario Iván Simonovis quien cumple una condena de 30 años en Ramo Verde.
Se acordó respetar la Constitución y rechazar la violencia que se ha desatado desde el pasado 12 de febrero. Sobre este punto, el Gobierno se comprometió a recibir cualquier denuncia sobre torturas o tratos crueles contra manifestantes.

Sobre la renovación de autoridades de los poderes públicos, el vocero de la MUD señaló que se activarán los mecanismos constitucionales para avanzar en estos nombramientos.
Asimismo, se acordó que la oposición participará en los comités de postulación de las autoridades del Poder Electoral y Judicial, luego que meses atrás se negaran a hacerlo.
Por último, el vocero de la MUD reconoció que el trabajo que queda por delante “no es fácil” y aunque “el camino no está libre de inconvenientes, se está dispuesto a buscar soluciones”.

Estudiantes ausentes

Los estudiantes han sido los únicos ausentes en estas reuniones. Líderes estudiantiles como Carlos Vargas (UCAB), exigen ciertas condiciones para sentarse a dialogar, entre las que destaca la Ley de amnistía para los estudiantes detenidos.

El diputado de la Asamblea Nacional (AN) Elvis Amoroso, criticó esta postura, y se preguntó “si acaso son cómplices de los asesinatos ocurridos durante esta etapa de desestabilización o también son financiados para la conspiración”.

Uno de los delegados de la Unasur para este proceso de diálogo nacional, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, dijo estar de acuerdo con que los estudiantes sean incluidos en el diálogo nacional.

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